El presidente francés, Emmanuel Macron, arremetió este miércoles durante una visita a Catar contra su homólogo estadounidense, Donald Trump, y otros dirigentes extranjeros por sus “comentarios estúpidos” sobre las protestas en Francia, a quienes acusó de difundir información engañosa sobre las movilizaciones contra el coste de la vida, que congregaron a medio millón de personas tras cuatro semanas de manifestaciones estudiantiles.
Ante los periodistas en Doha, Macron denunció la “manipulación de la información” y calificó los comentarios de varios dirigentes de “tan inaceptables como estúpidos”. Aunque no mencionó a ningún líder por su nombre, al preguntársele si se refería a Trump, respondió: “Entre otros”.
“Hay personas que hacen campaña a costa de Francia: líderes que están en modo de campaña electoral, ya sea aquí, en la región, o al otro lado del Atlántico”, afirmó el mandatario francés.
Las declaraciones del presidente francés se produjeron después de que Trump atribuyera las manifestaciones en Francia a los “migrantes, yihadistas y comunistas”, mientras hacía campaña por el Partido Republicano de cara a las próximas elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos.
No obstante, los analistas han descartado las acusaciones de que los migrantes fueran el principal factor detrás de las recientes protestas en Francia.
Macron y su Gobierno afrontan dificultades para gestionar una crisis que estalló unos seis meses antes de las elecciones presidenciales en las que se elegirá a su sucesor. El Ejecutivo francés reconoció que había “perdido el control”, mientras el país se preparaba para nuevas protestas este fin de semana.
Las manifestaciones pacíficas en Francia comenzaron por el descontento estudiantil y se extendieron por el aumento del costo de la vida y el malestar social. En este contexto, sectores de la oposición han responsabilizado al Gobierno de Macron de la crisis y han reclamado su dimisión.
Las protestas en otros países europeos, entre ellos Italia y Albania, han aumentado la preocupación de los gobiernos occidentales ante la posibilidad de que el creciente descontento popular por el encarecimiento de los precios y el deterioro del nivel de vida se extienda por todo el continente.
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