Estudiantes secundarios y universitarios de Francia se han movilizado este jueves, con un llamado a todos los sectores de la sociedad a sumarse. La reacción del gobierno de Macron no ha tardado. Anuncia reuniones con las principales organizaciones estudiantiles. El fuego es tan beligerante que podría influir en las elecciones presidenciales de 2027.
Francia es escenario de amplias manifestaciones estudiantiles contra los recortes y la precariedad en el sistema educativo, un catalizador que revela problemas más profundos. Cientos de miles de estudiantes movilizados en las calles y más de dos semanas de protestas están poniendo entre las cuerdas el gobierno de Emmanuel Macron. Los jóvenes franceses exigen soluciones concretas.
Este jueves, han hecho un nuevo llamado a la movilización total, sindicatos de docentes se han sumado. El ministro de Educación Nacional, Édouard Geffray, se reunió con un grupo de alumnos y afirmó que el importante movimiento que atraviesa los centros educativos plantea cuestiones de fondo, aseguró que presentará un plan de emergencia para cubrir las ausencias de docentes, aunque no hay nada concreto.
Por su parte, el primer ministro Sébastien Lecornu prometió medidas concretas a finales de octubre y negó que las fuerzas de seguridad tengan instrucciones de actuar con mano dura. Aunque el miércoles, el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, dejó claro que, si bien la suspensión preventiva de la granada tipo FSON de las que mutiló a joven de quince años, la contención seguirá. Sin embargo, este jueves, los jóvenes han censurado cómo Lecornu ha restado importancia al movimiento.
Las movilizaciones estudiantiles han dejado 6629 personas detenidas, así como 761 agentes de seguridad y 215 alumnos heridos, según la presidenta de la Federación de Asociaciones Generales de Estudiantes, Suzanne Nijdam, habrán “manifestaciones de mayor envergadura la semana que viene”.
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