Desde comienzos de año, la promesa de celebración de un referéndum vinculante fue constante. Aunque se buscaba negociar y pactar con el Estado, éste lo rechazó y persiguió, como ya hizo con la consulta del 9N de 2014.
Días antes del 1 de octubre, el Estado utilizó toda su maquinaria para impedir la votación. Varios altos cargos fueron detenidos, pero la Generalitat y la ciudadanía organizada posibilitaron el referéndum frente a la violencia de la policía.
Con el 90 % de votos a favor de la República, el independentismo esperó una mediación internacional que no llegó y tras el encarcelamiento de líderes sociales, proclamó finalmente la independencia.
El mismo día y a la misma hora, el Gobierno español aplicó el artículo 155 de la Constitución. Cesó al Gobierno de la Generalitat y convocó elecciones.
El analista internacional Eduardo Luque aborda el tema desde Barcelona (España) en una entrevista con HispanTV.
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