El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baqai, declaró el lunes que “la cooperación de Irán con la AIEA, en cumplimiento de sus obligaciones en virtud de los acuerdos de salvaguardias, continuará dentro del marco existente y conforme a las resoluciones del Mayles (el Parlamento iraní) y a las decisiones del Consejo Supremo de Seguridad Nacional (CSSN)”.
Baqai hizo esta declaración después de que el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, asegurara en una conferencia de prensa en Suiza de que “Irán había aceptado permitir el regreso de los inspectores del AIEA al país”.
Sin embargo, fuentes cercanas a las conversaciones del sábado en Suiza indicaron que Teherán no negoció su programa nuclear durante las conversaciones de 18 horas y no aceptó ningún nuevo compromiso. Al respecto, la agencia iraní Fars citó a una fuente informada que calificó la afirmación de Vance como “falsa”.
Desde la entrada en vigor de la “Ley que obliga al Gobierno a suspender la cooperación con la AIEA”, aprobada por el Parlamento iraní el 25 de junio de 2025, Teherán ha permitido el acceso de inspectores del organismo a sus instalaciones nucleares activas de manera caso por caso y con la aprobación del CSSN. Bajo este esquema, se han realizado múltiples inspecciones en la central nuclear de Bushehr (en la provincia del sur del país), incluyendo la supervisión de la carga de combustible del reactor suministrado por Rusia.
Sin embargo, Teherán ha determinado que las inspecciones en instalaciones dañadas por los ataques estadounidenses e israelíes en las guerras de junio de 2025 y de febrero de este año y los acuerdos sobre las reservas de uranio enriquecido quedan supeditados a un mecanismo específico que se definirá en un acuerdo final, cuyas negociaciones están previstas para un período de 60 días.
En paralelo, Irán ha instado a la comunidad internacional a adoptar una política de tolerancia cero ante los ataques armados contra instalaciones nucleares pacíficas, y ha denunciado al menos 17 agresiones estadounidenses e israelíes contra sus infraestructuras nucleares, reclamando normas internacionales vinculantes que garanticen su inviolabilidad.
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