Unos 30 meses después del “Sí” de los británicos al “Brexit”, las ambiciones del divorcio no han dejado para el país nada más que división. Y ahora, el “No” del Parlamento al acuerdo de Theresa May complica aún más el panorama del proceso.
A partir de junio de 2016, la incertidumbre es lo que está reinando en el Reino Unido. Un referéndum, en el que 52 % votaron a favor de la salida del país de la Unión Europea (UE), obligó al entonces primer ministro británico, David Cameron, a dimitir. Su sucesor era Theresa May, considerada por muchos como la próxima “Dama de Hierro”. May prometió construir un país mejor saliendo del bloque.
En marzo de 2017, se activó el “Brexit” y luego comenzaron las negociaciones. La cuenta atrás ya había empezado. Según los tratados europeos, Londres tenía un plazo de dos años para una separación dramática. Los diálogos maratónicos duraron 17 meses y dejaron como bajas varios ministros claves del gabinete de May, que tenían demasiadas diferencias con la premier.
El fruto fue un acuerdo, que no unió a los políticos ni a los ciudadanos divididos. Para los euroescépticos el pacto hace concesiones inaceptables a la UE, y los proeuropeos ven en ello condiciones peores a las que tiene el país actualmente como miembro del bloque.
Hasta los aliados conservadores de May se convirtieron en los enemigos de su acuerdo, lo que llevó a la premier a posponer una vez la votación del Parlamento sobre su acuerdo. El tiempo no cerró las heridas abiertas y el trato recibió un firme rechazo de la Cámara de los Comunes, donde la oposición había amenazado con presentar una moción de censura contra May.
¿Y qué ahora? Hay tres escenarios. El primero es que May, que prometió presentar un plan alternativo el lunes, intente otra vez convencer a los diputados, una tarea muy difícil para una líder bastante debilitada. El segundo: un divorcio sin acuerdo, que afectaría gravemente la economía británica y tercero es la celebración de una nueva consulta popular, que significaría desoír los resultados del anterior.
Desde Bruselas, capital de Bélgica, las autoridades europeas recuerdan casi diariamente al Reino Unido que no habrá otro acuerdo. A poco más de dos meses de la fecha fijada para el “Brexit”, Londres seguirá estando entre la espada y la pared.
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