En un comunicado emitido el sábado por la noche, el Movimiento Amal reiteró su rechazo al denominado acuerdo marco entre Beirut y Tel Aviv, al considerar que sus disposiciones perjudican directamente los intereses nacionales del Líbano y consolidan las posiciones del régimen israelí en la región.
La formación política libanesa subrayó su compromiso con las resoluciones internacionales y descartó cualquier tipo de negociación directa con el “régimen ocupante”, al que responsabiliza de la continua violación de la soberanía libanesa.
El buró político del movimiento calificó el acuerdo como “desequilibrado” y advirtió de que sus cláusulas reflejan una realidad impuesta que favorece al “enemigo sionista” en detrimento de los derechos del pueblo libanés.
Asimismo, alertó de que el pacto conlleva serios riesgos políticos y de soberanía, por lo que debe ser rechazado al no garantizar una solución justa ni el respeto a los derechos fundamentales del Líbano.
El Movimiento Amal exigió la retirada total de las fuerzas israelíes de todos los territorios ocupados hasta las fronteras reconocidas internacionalmente, así como el despliegue pleno del Ejército libanés para asumir el control de dichas zonas.
En la misma línea, pidió reforzar la autoridad del Estado libanés y abogó por la apertura de negociaciones indirectas que permitan resolver los asuntos pendientes y consolidar las fronteras reconocidas por la comunidad internacional.
El movimiento también llamó a la población libanesa a mantener la unidad nacional y a no dejarse arrastrar por lo que describió como intentos del “enemigo” de provocar divisiones internas en el país.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció el viernes que se había alcanzado un “acuerdo marco” entre el Líbano e Israel, considerándolo un primer paso al que posteriormente se le dará un marco legal, en un momento en que el régimen israelí continúa su agresión contra el Líbano, que provoca mártires, heridos y una destrucción generalizada en pueblos y aldeas.
En paralelo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, también consideró el acuerdo como “un gran logro para Israel y un golpe para Irán, que está tratando de forzar nuestra retirada del sur del Líbano”, y agregó que el ejército israelí permanecerá en la “zona de seguridad” y no permitirá el regreso de los residentes hasta que Hezbolá “sea desarmado”.
El anuncio del acuerdo ha provocado un amplio rechazo en distintas regiones del Líbano, acompañado de protestas y de críticas por parte de académicos, figuras políticas y diversas personalidades que lo han rechazado de forma categórica.
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