El presidente no tiene quién le escriba: Donald Trump se ha convertido en una de las figuras más emblemáticas en el proceso de tercemundización de EEUU. Lo que comenzó con un tímido intento durante la era Reagan, es en la actualidad, uno de los proyectos más ambiciosos de Trump.
Durante el año fiscal en curso, el Gobierno ha destinado oficialmente 901 000 millones de dólares al complejo militar-industrial. Para 2027, se ha propuesto asignar 1,5 billones de dólares a este mismo sector. Por otra parte, esos fondos permitirían erradicar, con excedentes, la pobreza extrema que afecta a 40 millones de estadounidenses, entre ellos, un millón y medio de personas en situación de indigencia.
De esta forma, este estrato ahora solo es parte de la nostalgia del así llamado Sueño Americano. Y es que esta fase onírica del imperio, más bien presenta matices de aversión y delirio en una actualidad de malestar social generalizado.
En este marco, indicadores macroeconómicos apuntan a que la interrelación parasitaria entre Casa Blanca, Complejo Militar Industrial y Pentágono resulta en catastróficas campañas bélicas que sumen al país en la bancarrota, pero que enriquecen a los oligarcas.
Marcelo Ali Sánchez, Washington.
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