En una carta dirigida el domingo al comandante del Comando Central de Estados Unidos (Centcom), el general Brad Cooper, cinco senadores demócratas exigieron a la Oficina del Inspector General del Departamento de Guerra estadounidense (el Pentágono) revelar el “costo real” de los daños sufridos por las bases e instalaciones militares estadounidenses durante la guerra contra Irán.
La senadora demócrata y candidata presidencial Elizabeth Warren encabezó la iniciativa, respaldada también por los senadores Mazie Hirono, Richard Blumenthal, Tammy Duckworth y Gary Peters. Los legisladores pidieron al Centcom hacer pública la estimación de los daños y subrayaron que “no existe ninguna justificación para clasificar esa estimación de costos como información confidencial”.
Warren denunció el lunes en su cuenta de X que “los estadounidenses merecen saber cuánto de su dinero se está despilfarrando” en la guerra del presidente Donald Trump contra Irán.
En la carta, los senadores señalaron que los vídeos, las imágenes satelitales, las fotografías y los informes de los medios de comunicación han permitido conocer parcialmente la magnitud de la destrucción y ofrecen “un panorama desolador de las bases e instalaciones estadounidenses dañadas y destruidas por Irán”.
Los legisladores solicitaron respuestas no clasificadas antes del 2 de noviembre y destacaron que “el Congreso y la opinión pública necesitan esta información para determinar las medidas necesarias para recuperarse de este desastre”.
Según un informe publicado el mes pasado por la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) de EE.UU. el costo de la guerra ascendió a unos 38 000 millones de dólares. Sin embargo, La CBO indicó que el Pentágono no había proporcionado datos sobre los daños sufridos por las bases e instalaciones militares estadounidenses.
La agresión militar de EE.UU. e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026, dejó más de 3000 muertos y 32 000 heridos. En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes lanzaron ataques contra bases y activos militares estadounidenses en Asia Occidental.
Por su parte, un reciente informe del inspector general del Pentágono, basado en estimaciones del Departamento de Estado de EE.UU., cifró en 184 millones de dólares los daños ocasionados a las instalaciones diplomáticas estadounidenses, sin incluir los registrados en las bases militares.
Los senadores insistieron en que las estimaciones sobre los daños sufridos por la infraestructura militar deben estar disponibles tanto para los legisladores como para la ciudadanía, y subrayaron que los estadounidenses tienen derecho a conocer el costo total de la guerra “no autorizada” del presidente de EE.UU., Donald Trump, contra Irán.
Asimismo, citaron el testimonio de un militar estadounidense desplegado durante el conflicto, quien comparó la experiencia con estar de pie, con los ojos cerrados, y “recibir un puñetazo en la cara”.
Más de 50 000 militares estadounidenses fueron desplegados durante la guerra contra Irán. Sin embargo, diversos informes evidencian que el Pentágono ha evitado reiteradamente revelar las cifras reales de bajas registradas durante el conflicto y ha proporcionado información incompleta sobre los costos de la guerra.
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