Según informó Lloyd's List el lunes, los dos buques cisterna, el Era y el Lileo, fueron adquiridos por GMS, con sede en Dubái, el mes pasado por una suma no revelada.
Ambos buques habían sido incautados por el gobierno estadounidense en enero de 2026 en el marco de la campaña militar de Washington contra los envíos de petróleo venezolano.
Los buques Era, anteriormente conocidos como Marinera y Bella 1, y Lileo, antes llamados Galileo y Veronica, serán desguazados en astilleros de la India.
“El gobierno estadounidense nos los vendió y existía una orden judicial que autorizaba las ventas, pero hay ciertas complejidades, sobre todo porque no estábamos seguros de quiénes eran los propietarios anteriores”, declaró Anil Sharma, director ejecutivo de GMS, a Lloyd's List.
La venta se produce en medio de una serie más amplia de operaciones militares estadounidenses para interceptar y confiscar buques petroleros vinculados a envíos de petróleo venezolano, acciones que Caracas y otros gobiernos han condenado como actos de piratería marítima.
Venezuela presentó una queja formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU tras la incautación de un buque petrolero en diciembre de 2025, señalando que las fuerzas estadounidenses abordaron el buque en alta mar, sometieron y detuvieron a su tripulación y se apoderaron de un cargamento de petróleo venezolano.
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, quien enfrenta un creciente escrutinio por parte de expertos legales sobre posibles crímenes de guerra durante la campaña militar de Washington en América Latina, supervisó la incautación de uno de los petroleros.
El buque Era fue incautado en enero de 2026 después de que la Guardia Costera y el ejército estadounidense interceptaran el petrolero de bandera rusa en aguas al sur de Islandia, tras una persecución de varias semanas a través del Atlántico. El buque había eludido previamente un bloqueo marítimo estadounidense en el Caribe, cuyo objetivo era restringir las exportaciones de petróleo venezolano.
El Lileo también fue incautado en enero, esta vez en el mar Caribe, como parte de la campaña más amplia de Washington para interceptar los cargamentos de petróleo venezolano tras su intervención militar en Venezuela.
Según los informes, las autoridades estadounidenses incautaron hasta 10 buques petroleros tras la operación.
La posterior venta de los buques Era y Lileo como chatarra significa que no volverán al servicio comercial y, en su lugar, serán desmantelados en astilleros de desguace en la India.
Una investigación del diario estadounidense Financial Times, publicada en julio, estimó que Washington ha recaudado más de 13 000 millones de dólares de las exportaciones de petróleo venezolano desde que tomó el control de las ventas de petróleo del país en enero, tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro.
La investigación reveló que solo una transferencia, por valor de 300 millones de dólares, se ha registrado públicamente en un sitio web del gobierno venezolano creado para monitorear los ingresos petroleros controlados por Estados Unidos.
Trump y otros altos cargos de su Gobierno se han arrogado el control unilateral de la industria petrolera venezolana por tiempo “indefinido”, tras aseverar que solo Washington autorizará las ventas de crudo procedentes del país suramericano.
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