Cientos de manifestantes tomaron las calles del centro de la ciudad estadounidense de Mineápolis, exigiendo justicia tras el tiroteo policial de un joven afroestadounidense, Amir Locke, durante una redada sin llamar en su apartamento. La multitud coreaba consignas como “sin justicia, no hay paz”, tres días después que Locke, de 22 años, fuera asesinado a tiros en su casa.
El tiroteo fatal renovó los cuestionamientos sobre la práctica policial denominada redadas sin llamar que ya generó indignación hace dos años cuando un oficial mató a Breonna Taylor durante una operación similar.
El día después del asesinato, la policía publicó imágenes de video de la redada, que mostraban a Locke sosteniendo un arma mientras se retorcía debajo de una manta en su sofá después de que los oficiales lo despertaran justo antes de que lo mataran. Los abogados de la familia de Locke dijeron que no tenía antecedentes penales.
Minesota fue el epicentro de las protestas de 2020 frente a la brutalidad policial contra los afroamericanos, tras la muerte de George Floyd, un hombre afroestadounidense, en mayo de ese año a manos de un policía blanco. Ese asesinato desencadenó la mayor ola de marchas y disturbios raciales en EE.UU., desde finales de la década de los 60 tras el asesinato de Martin Luther King en 1968.
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