Donald Trump se dio una vuelta por la ciudad fronteriza de Calexico, en California, y con un mensaje no muy distinto al de siempre para los solicitantes de asilo: EE.UU. está lleno.
El objetivo de la visita fue revisar la sección del muro recientemente renovado entre el territorio estadounidense y México.
Trump considera su cruzada contra lo que llama “crisis” en la frontera, un eje central de la campaña para su reelección en 2020 y su viaje a esta zona implica que su mensaje llegue a los titulares.
Trump anunció una emergencia nacional por la afluencia de migrantes indocumentados. Esta declaración permite distribuir el dinero del presupuesto aprobado por el Congreso, que no incluía fondos para el muro, para la construcción de la barrera.
Para detenerle, un grupo de 20 fiscales generales de distintos estados anunciaron que presentaron una moción ante un tribunal en Oakland, California, para bloquear el desvío de 1600 millones de dólares de fondos federales para erigir el muro.
Nada parece convencer a un presidente que hace oídos sordos a todo. Tal vez, por esta misma razón, los manifestantes en Calexico mostraron su rechazo a la política migratoria de Trump.
Esto con el globo de Baby Trump, que fue utilizado por primer vez en Londres, capital británica, para insinuar que la única forma de llamar la atención de Trump es burlarse de su persona, ya que cualquier discusión con él nunca llega a ninguna parte.
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