La opinión pública y figuras políticas mundiales rechazan la versión y la tachan de increíble. Sin embargo, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha aceptado la versión saudí de la muerte del periodista Jamal Khashoggi, pero varias activistas y figuras políticas globales, la descartan. La relatora especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre ejecuciones extrajudiciales, Agnes Callamard, indicó en su cuenta de Twittter que esa explicación era inverosímil.
El líder republicano del Senado estadounidense aseguró que el relato saudí de la muerte del columnista de Washington Post carece de facto y no es creíble.
El congresista demócrata, Adam Schiff, cuestionó también la credibilidad de las palabras saudíes y las tachó de muy dudosas.
El demócrata Chris Van Hollen, por su parte, calificó la narrativa saudí como encubrimiento.
Mientras tanto, el exjefe del servicio de inteligencia británico MI6, John Sawers, dijo a la BBC que todas las pruebas divulgadas hasta ahora sugieren que el príncipe heredero saudí, Mohammad bin Salman Al Saud, había ordenado el asesinato de Khashoggi.
Después de dos semanas de la misteriosa desaparición de Khashoggi, muy crítico con la política de Riad, Arabia Saudí ha admitido este sábado que su muerte se produjo en una pelea en su consulado en la ciudad turca de Estambul, aunque había asegurado con anterioridad, que el periodista abandonó el centro diplomático el mismo día en que entró.
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