La ley que autoriza aplicar la pena de muerte por medio de un pelotón de fusilamiento, supone un paso gigante hacia atrás para Estados Unidos.
El proyecto de ley, impulsado por los republicanos, consiguió el martes el voto a favor de 18 miembros del Senado regional frente a 10, mientras que el país norteamericano es fuertemente criticado por las ejecuciones que lleva a cabo a través de inyección letal.
Uno de los principales promotores de la ley, el republicano Paul Ray de Clearfield, alega que esta técnica es más “humana” y asegura que un grupo de tiradores expertos puede ofrecer una muerte más rápida.
Los oponentes a la medida, por su parte, denuncian que la ley supone un paso gigante hacia atrás para el país. Los pelotones de fusilamiento son “una reliquia de un pasado más bárbaro”, comentó Ralph Dellapiana, director de Utahns for Alternatives to the Death Penalty.
La ley aún requiere una aprobación final por parte del gobernador del estado, el republicano Gary Herbert, quien por el momento no se ha pronunciado al respecto.
Mediante un reciente comunicado, su portavoz, Marty Carpenter, admitió que la iniciativa proveería un fondo legal para las ejecuciones en caso de que los fármacos no estén al alcance.
Esta situación ocurre después de que los productores europeos de los fármacos se negaran a venderlos ya que los países de origen rechazan la pena de muerte.
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