El resultado de la autopsia de Jessica Hernández socava la afirmación del Departamento de Policía de Denver sobre el incidente.
El pasado 26 de enero, Jessica Hernández recibió tres disparos por dos agentes de la Policía (Daniel Greene, Gabriel Jordan) que alegaban que la víctima conducía el coche hacia ellos.
Los agentes encontraron a la chica y a otros cuatro adolescentes dentro del coche en un callejón y pidieron a la joven varias veces que saliera del vehículo. Pero los agentes abrieron fuego, después de que Hernández supuestamente condujera el automóvil hacia uno de los agentes.
Según el informe de la autopsia revelado el viernes por la oficina del médico forense de Denver, una bala entró por la pelvis del lado izquierdo de Jessica, otras dos balas entraron por el lado izquierdo del pecho de la víctima.
Por otra parte, el abogado de la familia de Hernández informó en la misma jornada que Jessica recibió los disparos desde el lado del conductor del coche.
“Estos hechos socavan la afirmación del Departamento de Policía de Denver sobre el incidente”, aseveró el abogado en un comunicado, para luego recalcar que la familia de la víctima está decidida a llevar a los autores ante la justicia.
Los agentes Greene y Jordan, quienes trabajaban en el Departamento de Policía de Denver con una antigüedad de 16 y 9 años, respectivamente, se encuentran bajo ausencia administrativa.
El tiroteo se produce en momentos en que la Policía de EE.UU. es objeto de críticas por usar brutalmente la fuerza contra los afroamericanos en los últimos meses.
La muerte de varios hombres desarmados de raza negra a manos de los agentes de la policía, entre ellos Eric Garner y Michael Brown, un joven afroamericano desarmado al que le disparó la policía en Ferguson (estado de Misuri), provocó meses de protestas en EE.UU.
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