• Una sesión anual entre Fondo Monetario Internacional (FMI) y los bancos del mundo.
Publicada: viernes, 29 de julio de 2016 0:55
Actualizada: lunes, 30 de enero de 2017 12:03

Un auditor del Fondo Monetario Internacional (FMI) censura la falta de transparencia y la responsabilidad del FMI en la mala gestión de la crisis en la eurozona.

En un informe publicado el jueves, la Oficina de Evaluación Independiente del FMI comunica que la participación del FMI en la llamada “troika” junto al Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea (CE), restó agilidad a la entidad como gestor de crisis.

De igual manera, recuerda que los programas de rescate para Grecia y Portugal fueron diseñados sobre previsiones de crecimiento “demasiado optimistas” y resalta que unas proyecciones más realistas habrían dejado claro el impacto probable de la consolidación fiscal en el producto interno bruto (PIB) y la deuda.

En cuanto al rescate de Grecia, el informe critica que en 2010 el FMI aprobara la concesión de asistencia financiera sin una reestructuración de la deuda del país heleno, pese a que se consideraba insostenible.

De igual manera, el auditor del FMI censura que la institución no analizara los pros y los contras de todas las opciones disponibles para el FMI y critica que la institución no valorara con el debido rigor ni discutiera las consecuencias adversas de no acometer una reestructuración de la deuda griega, aun siendo el riesgo de contagio una consideración importante para actuar como lo hizo.

Según los expertos independientes, la evaluación de la institución ha sido complicada, ya que algunos documentos sobre asuntos delicados fueron preparados “fuera de los canales establecidos”.

Al respecto, el auditor opina que las autoridades del FMI se habrían podido preparar de forma más adecuada o haber persuadido a sus socios europeos para lograr una financiación adicional, de forma que no dañase la credibilidad del organismo.

 

Los expertos independientes responsables de la auditoría a la gestión del FMI advierten asimismo de que los juicios técnicos de los expertos del Fondo pudieron quedar “expuestos a presiones políticas desde un primer momento”.

Por último, critican la falta de claridad acerca de qué asuntos se podía o no evaluar, así como la ausencia de un protocolo que rija el tipo de interacción entre el personal del FMI y la Oficina de Evaluación Independiente.

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