Mohsen Rezai, asesor del Líder de la Revolución Islámica, subrayó durante una entrevista en la noche del lunes con la televisión nacional iraní que Estados Unidos fue derrotado a mitad de camino en lo que calificó como la “tercera guerra de Trump” contra Irán, después de que las fuerzas iraníes frustraran los planes estadounidenses, obligaran a reubicar centros de mando de EE.UU. e infligieran numerosas bajas, sumando así otro gran fracaso al historial de reveses de Washington.
El general de división Rezai, excomandante del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) durante la Defensa Sagrada, reveló que Irán se preparó para atacar tres lugares dentro de Ucrania en respuesta a un ataque contra un buque iraní, pero suspendió la operación después de que Kiev alegara que el incidente había sido un error, al tiempo que subrayó que la compensación sigue siendo obligatoria.
“Estábamos preparados para atacar tres zonas en Ucrania”, declaró Rezai, en referencia al ataque ucraniano contra un buque iraní. “Pero después de que afirmaran que había sido un error, suspendimos nuestra respuesta para examinar su versión. Incluso si se trató de un error, sigue siendo necesaria una compensación”.
Al expresar sus condolencias con motivo del Arbaín, Rezai afirmó que Irán ya ha avanzado considerablemente en el camino hacia la victoria y debe, siguiendo la doctrina del Líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, basada en la dignidad, la sabiduría y la conveniencia, preservar la unidad y la firmeza mediante la prudencia.
Calificó la reciente agresión estadounidense como la tercera guerra de Trump contra Irán, después de los anteriores conflictos de 12 y 40 días.
Rezai recordó que la mala fe de Washington había quedado clara desde el principio. Estados Unidos violó entendimientos previos al establecer un corredor al sur del estrecho de Ormuz y posteriormente bombardear la zona, en lugar de remitir cualquier disputa al comité designado para la resolución de conflictos, integrado por Catar y Arabia Saudí.
Al detallar la batalla de Ormuz, Rezai señaló que Israel estuvo ausente de la última ronda de ataques, centrada en el sur de Irán. Los objetivos probables eran allanar el camino para una ofensiva terrestre destinada a forzar la apertura del estrecho de Ormuz o atacar las instalaciones nucleares iraníes.
Las fuerzas estadounidenses bombardearon centros de comunicación, radares y algunos centros militares en un intento de debilitar la logística iraní, señaló.
“Trump exigió ataques más intensos al comandante del Centcom (Comando Central de EE.UU.) porque no se habían creado las condiciones para una operación terrestre”, declaró Rezai. “Pero sus comandantes respondieron que ya se había empleado la máxima capacidad y, aun así, fracasaron. Esto deja al descubierto los errores de cálculo de los comandantes militares estadounidenses”.
En respuesta, Irán lanzó ataques sucesivos, intensos y precisos contra bases estadounidenses en toda la región. Estos ataques obligaron a las fuerzas estadounidenses a reubicarse y trasladaron su centro de mando primero de Catar a Jordania y posteriormente a la entidad israelí, situando el mando y el apoyo logístico lejos del campo de batalla.
“Irán frustró su plan. La tercera guerra de Trump contra Irán fue derrotada a mitad de camino, sumando un grave fracaso a sus anteriores reveses. Continuamos nuestros ataques durante dos días después de que los estadounidenses los detuvieran”, añadió.
Rezai explicó que el régimen sionista se mantuvo al margen de la última confrontación porque continúa enfrascado en Gaza, la Cisjordania ocupada y el Líbano, y porque Trump buscaba proyectar la imagen de que actuaba independientemente de las presiones israelíes.
Sobre la situación actual, afirmó que no existe un alto el fuego formal en el sentido convencional, pero que los ataques iraníes se han vuelto deliberados y selectivos. Estados Unidos admitió recientemente 650 muertos y heridos en los enfrentamientos recientes; las estimaciones iraníes sitúan la cifra en cerca de 500 muertos y un elevado número de heridos.
Si bien un plan estadounidense de invasión terrestre a gran escala ya no resulta realista y se ha visto considerablemente debilitado, no puede descartarse por completo la posibilidad de operaciones limitadas.
Washington ya está preparando una cuarta ronda, que incluye planes para fomentar disturbios internos e intentos de involucrar a otros países en el conflicto, como se vio en el ataque ucraniano contra el buque iraní y en las acusaciones de participación saudí en los bombardeos de Irak, algo que Riad ha negado y que Irán está investigando.
Rezai advirtió de que las maniobras desesperadas de Estados Unidos corren el riesgo de encender las chispas de una tercera guerra mundial. Asia Occidental presenta hoy un potencial de escalada mucho mayor que el que tenía Europa en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. El estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico constituyen un punto de extrema sensibilidad; los esfuerzos estadounidenses por dominar el estrecho podrían arrastrar a otras potencias a un conflicto más amplio.
Señaló el deseo de Trump de activar a la OTAN y las crecientes señales intervencionistas del nuevo primer ministro británico, describiendo estos movimientos como signos de desesperación tras las derrotas en las guerras de 40 y 17 días. Los recientes esfuerzos de Netanyahu por arrastrar a Estados Unidos a una nueva escalada fracasaron en gran medida esta vez.
Al rechazar las afirmaciones de que Irán es el agresor, Rezai subrayó que Estados Unidos es el belicista. “Si se realizara una encuesta mundial, la abrumadora mayoría de las personas en todo el mundo identificaría a Estados Unidos como el belicista”.
“Irán siempre buscó evitar la guerra y entró en negociaciones pese a saber que Estados Unidos actuaba de mala fe. El enemigo interpretó erróneamente la nobleza política de Irán y su disposición a dialogar como una muestra de debilidad, traicionó las negociaciones en tres ocasiones e impuso la guerra a Irán”, recalcó.
“Fue Estados Unidos quien atacó nuestro país y a nuestro pueblo, y quien asesinó a nuestro Líder y a nuestros hijos. ¿Fuimos nosotros quienes los atacamos y masacramos a su nación?”, preguntó.
Irán no busca ampliar la guerra ni desea conflictos que involucren a otros países, ya que tales acontecimientos podrían desencadenar una guerra mundial. La diplomacia sigue siendo necesaria, pero, como ha señalado el Líder, Estados Unidos debe cambiar su comportamiento y cumplir sus compromisos. Solo un cambio de esta naturaleza puede demostrar que Washington actúa con seriedad.
Irán está dispuesto a garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz para todos, porque la seguridad económica mundial es importante para Teherán. Es Estados Unidos quien genera inseguridad. El ciclo de guerra, negociación y alto el fuego debe terminar y debe disiparse la sombra de la guerra. Estados Unidos debe dar el primer paso modificando su conducta. La continuidad del bloqueo pondrá en peligro a los buques de guerra y las embarcaciones estadounidenses.
🔴 Asesor del Líder de Irán: Estados Unidos debe cambiar su comportamiento
— HispanTV (@Nexo_Latino) August 3, 2026
🔹 Mohsen Rezaei advirtió que, si continúa el bloqueo, las fuerzas y buques estadounidenses afrontarán graves consecuencias y reiteró que Irán no permitirá la apertura de un segundo corredor en Ormuz. pic.twitter.com/Tb2Tz33v9u
Finalmente, Rezai instó al pueblo iraní, que ha convertido las calles en la primera línea de un gran levantamiento nacional, a extender este despertar al ámbito económico. El alivio de las sanciones por sí solo no generará un renacimiento económico.
Es necesario eliminar los obstáculos y las leyes restrictivas, transformar una economía dominada por el Estado y convertir al pueblo en partícipe de la actividad económica, apostilló.
Mediante el ahorro colectivo, Irán puede generar 100 000 millones de dólares anuales, cuyos beneficios regresarían al pueblo, remarcó Rezai.
hnb
