El ministro de Defensa en funciones de Irán, el general de brigada Mayid Ibn Reza, ha declarado este miércoles que “las capacidades de misiles y drones de Irán constituyen una línea roja en materia de seguridad nacional” y ha recalcado que “no son negociables ni ahora ni en el futuro".
En una publicación en la red social X, Ibn Reza ha destacado haber hecho esas declaraciones durante una reunión con miembros del Comité Económico del Parlamento iraní, donde expuso diversos aspectos, logros y características de la Guerra de Ramadán.
El fortalecimiento de las capacidades defensivas de Irán sigue siendo una prioridad estratégica y los programas de misiles y drones del país continuarán avanzando, subrayó.
En otra parte de sus declaraciones, el funcionario persa ha agregado que estas capacidades seguirán desarrollándose sobre la base de las capacidades nacionales y el potencial tecnológico autóctono.
Las declaraciones de Ibn Reza se producen en un momento en que los funcionarios iraníes han sostenido repetidamente que las capacidades de defensa del país y su programa de misiles se enmarcan dentro de la doctrina de defensa nacional de Irán y, por lo tanto, no están sujetos a negociación.
Estados Unidos y el régimen israelí iniciaron el 28 de febrero su última oleada de agresión no provocada contra Irán.
Durante esta agresión contra el país, las Fuerzas Armadas iraníes emplearon una combinación de misiles y drones para atacar objetivos estadounidenses e israelíes en toda la región.
Mediante andanadas de drones y misiles, las Fuerzas Armadas iraníes infligieron importantes daños militares y económicos a sus enemigos y aliados.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció un alto el fuego el 8 de abril después de que la guerra de agresión fuera respondida con al menos 100 oleadas de ataques decisivos y de represalia por parte de las Fuerzas Armadas iraníes contra las bases y objetivos estadounidenses e israelíes estratégicos y sensibles en toda la región.
Casi cuatro meses después de la agresión, Irán y EE.UU. firmaron un memorando de entendimiento (MoU, por sus siglas en inglés), en el que Washington fue obligado a aceptar un acuerdo que no solo pone fin a la guerra, sino que declara a la República Islámica como la vencedora en el campo de batalla.
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