Desde los primeros días de la guerra ilegal impuesta por Estados Unidos e Israel, Irán bloqueó el estrecho de Ormuz a las embarcaciones de los agresores y sus aliados. Estados Unidos busca reabrir esta estratégica vía en el Golfo Pérsico, atacando objetivos iraníes.
Sin embargo, la mayor amenaza para los intentos estadounidenses podría ser los minisubmarinos iraníes de la clase Qadir, construidos para ataques furtivos en aguas poco profundas, según una publicación del diario israelí Yedioth Ahronoth, citando un reciente informe del periódico británico The Telegraph.
Según el análisis periodístico, los aviones estadounidenses no pueden detectar ni atacar fácilmente la flota de minisubmarinos Qadir diseñados específicamente para operar en las aguas poco profundas y turbias del Golfo Pérsico.
The Telegraph informó que Irán posee hasta 10 minisubmarinos de la clase Qadir, cada uno con aproximadamente una décima parte del tamaño de un submarino de ataque convencional. Desplazan alrededor de 120 toneladas y miden 29 metros (95 pies) de largo.
Su pequeño tamaño —en comparación con los submarinos estadounidenses de la clase Ohio, que desplazan 18 750 toneladas y miden 170 metros de largo— les permite operar en aguas de tan solo 30 metros de profundidad. Según el informe, las condiciones en el estrecho de Ormuz —aguas poco profundas combinadas con el ruido de los barcos y las perforaciones— dificultarían que Estados Unidos detectara y destruyera los pequeños submarinos iraníes.
El informe indica que los submarinos de la clase Qadir pueden disparar torpedos contra buques cisterna que transitan por la zona. Por la noche, también pueden colocar decenas de minas navales en el estrecho sin ser detectados. Irán ha dedicado cuatro décadas a estudiar las condiciones del Golfo Pérsico y a entrenar a sus tripulaciones de submarinos en la zona.
Además de los submarinos Qadir, Irán opera buques diseñados para el despliegue de buzos, lo que permite operaciones especiales y la colocación de minas en aguas costeras poco profundas. Estas embarcaciones también pueden equiparse con ojivas, convirtiéndolas de hecho en buques suicidas.
Irán también cuenta con submarinos más grandes de la clase Fateh, que desplazan unas 600 toneladas. Están equipados con sensores y sistemas de torpedos mejorados y pueden operar en aguas más profundas.
El cierre del estrecho de Ormuz ha provocado un aumento severo del petróleo, por lo que se ha convertido en un dolor de cabeza para el presidente Donald Trump, quien ha ordenado el despliegue de miles de soldados estadounidenses al Golfo Pérsico para participar en una eventual invasión terrestre para tomar el control de la angosta vía marítima.
La cúpula política y militar de Irán, por su parte, ha advertido de que una incursión estadounidense sería catastrófica para Washington.
ncl/hnb
