De celebrarse será la primera reunión de alto nivel entre ambas Coreas desde el pasado mes de agosto, cuando las partes suscribieron un acuerdo para poner fin a la última escalada de tensiones que incluye una nueva ronda de reuniones de familiares separados por la Guerra de Corea (1950-1953).
Ambas Coreas permanecen técnicamente enfrentadas desde la Guerra de Corea que finalizó con un armisticio nunca reemplazado por un tratado de paz definitivo, razón por la que más de 2 millones de uniformados, entre ellos 28.500 soldados estadounidenses, están desplegados en la fuertemente militarizada frontera entre los dos países.
En reiteradas ocasiones, los norcoreanos han criticado los actos provocativos de EE.UU. en la península coreana, entre ellos los ejercicios militares conjuntos de Washington y Seúl cerca de sus aguas territoriales y tachan dichas prácticas de “aventurismo” y una muestra de la política hostil de Washington contra el pueblo norcoreano.
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