• El líder norcoreano, Kim Jong-un, inspecciona un batallón de operaciones especiales.
Publicada: martes, 7 de febrero de 2017 10:50
Actualizada: miércoles, 8 de febrero de 2017 3:55

Pyongyang está edificando un radar militar en la isla de Galdo, en la frontera marítima de Corea del Sur, donde instaló anteriormente sistemas de misiles.

El radar guiará los sistemas de misiles de 122 mm que fueron emplazados en Galdo anteriormente y que tienen un alcance de hasta 20 kilómetros, según informó la televisión surcoreana KBS.

En 2015, Corea del Norte construyó cinco búnkeres de artillería en el islote de Galdo, en el mar Amarillo. También instaló un radar en una isla cercana, Arido.

Nuestra república seguirá lanzando en el futuro nuestros propios satélites en los plazos y sitios que indique la jefatura del Partido (gobernante de los Trabajadores)", destaca el periódico oficial norcoreano Rodong Sinmun.

Las actividades de Pyongyang cerca de la disputada Línea Límite del Norte (NLL) que separa las dos Coreas en el mar Amarillo suscita una fuerte preocupación en Seúl. El país norcoreano no reconoce la NLL, ya que la zona fue demarcada unilateralmente por las tropas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), lideradas por EE.UU., al final de la Guerra de Corea en 1953.

Este martes, el periódico oficial norcoreano Rodong Sinmun ha advertido que su país seguirá lanzando cohetes con satélites en cualquier lugar y momento que decida el liderazgo, Kim Jong-un, a pesar de las advertencias de la ONU y la comunidad internacional.

"Nuestra república seguirá lanzando en el futuro nuestros propios satélites en los plazos y sitios que indique la jefatura del Partido (gobernante de los Trabajadores)", destaca el rotativo.

 

La noticia se produce en el primer aniversario del lanzamiento de un cohete Kwangmyongsong (Unha 3) con el satélite Kwangmyongsong-4 desde el centro espacial de Sohae, en el noroeste de Corea del Norte. El lanzamiento, el segundo de este tipo (el primero lo puso en órbita en diciembre de 2012), generó condenas a nivel internacional al ser considerado un ensayo de misiles encubierto.

EE.UU., Corea del Sur y Japón, tres principales ‘enemigos’ de Corea del Norte criticaron entonces la acción, ya que consideraron que Pyongyang desarrolla sus cohetes con una tecnología similar a la utilizada en misiles, por lo que mantienen que el lanzamiento espacial encubre en realidad un ensayo de proyectiles balísticos intercontinentales.

No obstante, Corea del Norte ha rechazado frenar sus programas nuclear y balístico, aduciendo la "amenaza estadounidense", y advertido que seguirá reforzando sus capacidades nucleares hasta que permanezcan los “chantajes” de Washington.

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