“Kim Il-sung había observado lo ocurrido con la Unión Soviética y sabía lo que pasa cuando uno trata de reformar un sistema disfuncional (…) [si intentas reformar] todo el sistema se derrumba inevitablemente. Él no dejaría que eso sucediese a Corea del Norte”, alegó Ra Jong-yil, exjefe del Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur (NIS, por sus siglas en inglés) en su nuevo libro, según informó el domingo el rotativo británico The Daily Mail.
Kim Il-sung había observado lo ocurrido con la Unión Soviética y sabía lo que pasa cuando uno trata de reformar un sistema disfuncional (…) [si intentas reformar] todo el sistema se derrumba inevitablemente. Él no dejaría que eso sucediese a Corea del Norte”, alegó Ra Jong-yil, exjefe del Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur (NIS, en inglés) en su nuevo libro, según informó el rotativo británico The Daily Mail.
Según Ra Jong-yil, el fundador norcoreano entregó una pistola a sus oficiales más cercanos y les ordenó dispararle en la cabeza, para de este modo impedir el derrumbe de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), establecida el 9 de septiembre de 1948.

No obstante, también reveló que antes de su muerte Kim Jong-il buscaba cambiar el sistema hereditario de Corea del Norte y establecer un comité de 10 personas para gobernar el país, cosa que no pudo hacer debido a su muerte en 2011 y la insistencia de su hijo, actual líder norcoreano, en tomar las riendas del poder.
Otro factor que impidió la formación de dicho comité, afirmó Ra Jong-yil, era la falta de confianza entre los altos rangos norcoreanos que había hecho una tarea difícil elegir a los miembros del comité de gobernación.

El exjefe del NIS señaló que la situación actual de Corea del Norte podría ser mucho mejor si Kim Jong-il hubiera conseguido cambiar la estructura del poder como lo tenía planeado antes de su muerte, ya que en efecto facilitaría la reforma de las ineficaces políticas sociales y económicas norcoreanas.
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