Un niño francés de seis años, Maxence, recibió el lunes una mano que fue posible gracias a la tecnología tridimensional, y sin intervención quirúrgica, ya que se trata de un modelo básico que se fija con una cinta velcro y se usa como un guante.
Esa mano le permite atrapar una pelota pero no atarse los cordones de los zapatos, explica Thierry Oquidam, el ingeniero informático que imprimió la mano mediante la red de la fundación filantrópica estadounidense e-NABLE.

En 2014, un francés había fabricado una mano tridimensional sencilla para su padre, que se había quedado manco a la altura de la muñeca. "Eso le cambió la vida", dice Claude Soria, del estudio FabLab Artilect de Toulouse (sur).
Estas manos están no obstante lejos de las sofisticadas prótesis de brazos biónicos, que incluyen la tecnología 3D y tienen una capacidad motriz y un uso sensorial.
Los cirujanos ya han implantado dispositivos stents fabricados mediante impresión en 3D para mantener una arteria abierta, así como partes del cráneo en titanio, un material biocompatible.

Previamente habría que comparar la calidad y solidez de las prótesis tridimensionales con las prótesis ya existentes, y esterilizarlas. Eso podría disminuir la ventaja del menor coste de producción de que presume la tecnología 3D.
No obstante, hay elementos de la prótesis de cadera que provienen de esta nueva industria.
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