El fósil fue identificado por un equipo internacional liderado por paleontólogos de la Universidad de Toronto, en Canadá, y el 'Royal Ontario Museum' (ROM) en Toronto, así como del 'Pomona College', en California, Estados Unidos. Es la primera especie nueva que se describe en el sitio Marble Canyon, parte del famoso yacimiento de fósiles de Burgess Shale, en Canadá.
'Yawunik' desarrolló largos apéndices frontales que se asemejan a las antenas de los escarabajos modernos o los camarones, aunque estos apéndices se componían de tres garras largas, dos de las cuales llevaban filas de dientes opuestas que ayudaban al animal a atrapar a sus presas, según han informado este viernes medios de comunicación.
"Esta criatura está ampliando nuestra perspectiva sobre la anatomía y los hábitos depredadores de los primeros artrópodos, el grupo al que pertenecen las arañas y las langostas", apunta el autor principal del trabajo, Cedric Aria, candidato al doctorado en el Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Toronto.
"Tiene las características de un artrópodo con su esqueleto externo, cuerpo segmentado y apéndices articulados, pero carece de ciertas características avanzadas presentes en los grupos que sobrevivieron hasta nuestros días. Decimos que pertenece al grupo 'madre' de los artrópodos", afirma este investigador del estudio, cuyos detalles se desvelan en un artículo que se publica en 'Paleontology'.
El estudio presenta evidencia de que 'Yawunik' era capaz de mover sus apéndices frontales hacia atrás y hacia adelante, extendiéndolos durante un ataque y luego retrayéndolos bajo su cuerpo al nadar. Además, la sensación como de látigo de los flagelos que se extienden desde la punta de las garras hace de los apéndices frontales del animal algunos de los más versátiles y complejos de todos los artrópodos conocidos.
"A diferencia de los insectos o crustáceos, 'Yawunik' no poseía apéndices adicionales en la cabeza que se modificaron específicamente para procesar los alimentos. La evolución fue aquí una combinación de adaptaciones en el apéndice más frontal de esta criatura, tal vez debido a que estos cambios eran más fáciles de adquirir", apunta Aria.
"Sabemos que las larvas de ciertos crustáceos puede utilizar sus antenas para nadar y recoger alimentos. Sin embargo, un gran depredador activo, como un camarón mantis, tiene sus funciones sensoriales y de agarre repartidas entre los apéndices. 'Yawunik' y sus familiares informan acerca del estado existente antes de que se produjera una división de tareas entre las partes del organismo", desgrana este experto.
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