Personalidades públicas y representantes de organizaciones sociales han analizado este fenómeno, vinculado a la explotación humana, cuyas múltiples dimensiones buscan reducir a las personas a mercancías, en un contexto económico que facilita este tipo de tráfico.
Las redes de trata existentes en Chile amenazan el tejido social, generando víctimas que posteriormente requieren procesos de protección y asistencia frente a las agresiones sufridas.
Los asistentes al seminario también han advertido sobre la existencia de redes sionistas dedicadas a la trata de personas.
Otros sectores de la sociedad chilena afectados por este delito incluyen a los pueblos originarios y a los inmigrantes, considerados grupos especialmente vulnerables ante las dinámicas de oferta y demanda generadas por el modelo neoliberal.
Manuel Arismendi, Temuco
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