• Los simpatizantes del Partido de los Trabajadores (PT) durante una multitudinaria concentración en el centro de la ciudad brasileña de Sao Paulo, ovacionan al expresidente Lula da Silva, 18 de marzo de 2016.
Publicada: sábado, 19 de marzo de 2016 9:46

Los simpatizantes de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, advierten del peligro de que las tensiones conlleven a una guerra civil al país sudamericano.

"Si la situación no se calma esto acabará en guerra civil", dicen los manifestantes pro-Rousseff.

Brasil, ya afectado por una difícil situación económica, se hundió definitivamente en la última semana en una severa crisis política.

Si la situación no se calma esto acabará en guerra civil, sobre todo por culpa del poder judicial, que no está siendo imparcial, criticó Edmilson, funcionario público.

La crisis se profundizó en el país suramericano después de que el juez Sergio Moro, que conduce las investigaciones sobre el caso de corrupción en la estatal Petrobras, liberara el miércoles un audio de una conversación entre el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y Rousseff, ambos acusados por supuestos vínculos con el escándalo de Petrobras.

Las grabaciones generan la sospecha de que la mandataria designó a Lula ministro para demorar el proceso judicial contra el expresidente.

El jueves, la Cámara de Diputados aprobó con 433 votos a favor y 1 en contra la creación de una comisión especial que se encargará de analizar una petición de destitución de la presidenta, la cual había recibido el pasado 2 de diciembre la luz verde del presidente de la Cámara baja, Eduardo Cunha.

Rousseff, por su parte, denunció la misma jornada un intento de golpe de Estado y rechazó las acciones de la oposición en contra de su nuevo Gabinete de Gobierno.

El tenso clima y la polarización que existe entre partidarios y detractores del Gobierno están llegando a niveles insospechados tan solo hace unas semanas.

Mientras tanto, decenas de miles de simpatizantes de Rousseff y Lula se manifestaron el viernes en al menos 37 ciudades de Brasil.

Las manifestaciones, que fueron convocadas por el gobernante Partido de los Trabajadores (PT), la Central Única de Trabajadores (CUT) y diversas organizaciones sociales, se llevaron a cabo principalmente en Sao Paulo y en varias ciudades del noreste, un bastión de Lula, como Salvador de Bahía o Natal.

En la manifestación celebrada el viernes en Río de Janeiro por primera vez se hablaba seriamente de la posibilidad de un golpe de Estado e incluso de un enfrentamiento armado entre brasileños.

Los simpatizantes de Rousseff y del ícono de la izquierda Lula da Silva se congregaron en la Plaza XV para expresar su apoyo a estas dos figuras políticas, que la mayoría de manifestantes ve como víctima de una persecución orquestada en su contra.

Los manifestantes se mostraron preocupados por la situación, ya que creen que el país se ha partido en dos.

"Si la situación no se calma esto acabará en guerra civil, sobre todo por culpa del poder judicial, que no está siendo imparcial", criticó Edmilson, funcionario público, citado por Sputnik.

Asimismo, en la manifestación que se llevó a cabo en la ciudad de Sao Paulo, Lula se dirigió a sus simpatizantes y aseguró haber entrado en el Gobierno para ayudar a Rousseff a restablecer la paz en el país.

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