• El ministro boliviano de Asuntos Exteriores, Rogelio Mayta, ofrece una rueda de prensa.
Publicada: sábado, 21 de noviembre de 2020 9:31

Con la acreditación mutua de embajadores, el nuevo Gobierno de Bolivia decide construir lazos con Cuba, enrarecidos durante la gestión del gobierno golpista.

El ministro boliviano de Asuntos Exteriores, Rogelio Mayta, indicó el viernes que el gobierno de facto, presidido por Jeanine Áñez, había adoptado “una actitud absolutamente beligerante, inaceptable, pretendiendo congelar las relaciones” con “países importantes” y “sus pueblos hermanos”, como Cuba y Venezuela.

Sin embargo, el Gobierno de Luis Arce busca “recomponer” lazos “lesionados gravemente” por la postura “agresiva” y “poco usual” en el campo del derecho internacional del régimen de Áñez, afirmó Mayta en una entrevista concedida a la agencia cubana de noticias Prensa Latina.

En el caso de Cuba, La Paz y La Habana se aprestan a normalizar plenamente sus relaciones con la acreditación mutua de embajadores, tras verse afectados sus vínculos por “la política hostil” de los golpistas, explicó.

“Estamos en el proceso de recomponer la relación. Nosotros vamos a reponer al embajador en La Habana y sabemos que la hermana República de Cuba va a hacer lo propio, más pronto inclusive que nosotros”, manifestó el canciller boliviano.

 

Mayta adujo que la decisión de normalizar vínculos con países amigos se aplica también al caso de Venezuela, en el que el gobierno golpista reconoció al presidente autoproclamado venezolano, Juan Guaidó.

El nuevo mandatario del Movimiento al Socialismo (MAS), que ganó las últimas elecciones generales del 18 de octubre, ha dejado claro que su Gobierno no va a seguir los pasos del gobierno de facto, que organizó el año pasado un golpe contra Evo Morales.

Áñez anunció la ruptura de las relaciones diplomáticas con Venezuela en noviembre de 2019, acusando al Gobierno de Nicolás Maduro de “injerencias” en los asuntos internos de Bolivia.

Poco más tarde, en enero de 2020, suspendió los lazos diplomáticos con Cuba por lo que llamaba la “hostilidad y constantes agravios”. De hecho, La Habana, desde la autoproclamación de Áñez, le había criticado por el “servilismo” hacia Estados Unidos, denunciando el hostigamiento contra los trabajadores de salud cubanos en este país suramericano.

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