En el Sudeste Asiático, más de 88.000 personas han hecho un peligroso viaje por mar desde 2014, incluidos 25.000 solo en el primer trimestre de este año. Se calcula que cerca de 1000 murieron en el mar por las precarias condiciones del viaje y un número igual por el maltrato y las privaciones a manos de los traficantes y los contrabandistas", dice ONU.
Los máximos responsables del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), entre otros entes de la ONU, han firmado este martes una petición en la que reclaman a los Gobiernos malasio, indonesio y tailandés que "protejan a los migrantes y refugiados varados en barcos en la bahía de Bengala y el mar de Andamán, faciliten el desembarco seguro y den prioridad al hecho de salvar vidas, proteger derechos y respetar la dignidad humana".
Según el documento, "en el Sudeste Asiático, más de 88.000 personas han hecho un peligroso viaje por mar desde 2014, incluidos 25.000 solo en el primer trimestre de este año. Se calcula que cerca de 1000 murieron en el mar por las precarias condiciones del viaje y un número igual por el maltrato y las privaciones a manos de los traficantes y los contrabandistas".

Los firmantes del documento han expresado, además, su pesar por la catástrofe ocurrida en los últimos días en el sureste de Asia, en la que inmigrantes procedentes de Bangladés y Myanmar, incluidos musulmanes rohingyas, han sido abandonados por los traficantes en medio del mar y los países de la región han eludido concederles permiso de desembarco.
En este sentido, las agencias de la ONU han presentado un marco de actuación de nueve puntos que arranca con “salvar vidas humanas”.
Piden que "cese la política de devolver a aguas internacionales los barcos interceptados, que se eviten los centros de detención de inmigrantes ilegales y las medidas punitivas, que se respeten los derechos de los indocumentados y que se persiga a los traficantes y contrabandistas de personas".
La misma jornada de este martes, la portavoz de la ACNUR, Vivian Tan, ha informado de que al menos 2000 "han estado atrapados durante más de 40 días en al menos cinco barcos cerca de las costas de Birmania y Bangladés" y corren el riesgo de ser víctimas de la violencia y el hambre.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, por su parte, se declaró el lunes muy preocupado por la situación y recordó a los países de la región que están obligados a rescatar a quienes estén en peligro.

Malasia, Indonesia y Tailandia se encuentran bajo la presión de la comunidad internacional para que rescaten a miles de rohingyas y bangladesíes atrapados, desde hace semanas, en barcos en medio del mar del Sudeste Asiático.
Cada día es mayor la población musulmana que decide huir de Myanmar hacia los territorios de los países vecinos. Malasia e Indonesia son considerados los principales destinos de los musulmanes rohingyas.
Desde el año 2012, la minoría musulmana rohingya es objeto de constantes ataques de los budistas extremistas de Myanmar. La ONU considera a los rohingyas la minoría “más oprimida” del mundo.
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