“Ya llegó el momento de que los líderes árabes den pasos valientes”, arguyó el miércoles Yossi Yona, miembro del parlamento israelí quien pidió a Bin Salman ofrecer un discurso en el parlamento israelí, tal y como lo hizo el antiguo egipcio Anwar Sadat (1970-1981).
Sadat fue el primer líder árabe que visitó oficialmente, en marzo de 1979, los territorios palestinos ocupados desde la creación del régimen de Tel Aviv en 1948. Durante su viaje, el exmandatario egipcio pronunció un discurso en el parlamento israelí, tuvo varias reuniones con el entonces primer ministro israelí Menajem Beguin y también fue a rezar en la Mezquita Al-Aqsa, en la ciudad de Al-Quds (Jerusalén).
El parlamentario israelí añadió que “la tensa situación que vive la región ha creado una histórica oportunidad para rediseñar el Oriente Medio”, para ello, pidió a países árabes, a los que llama moderados, que lancen la iniciativa de paz árabe para reanudar las conversaciones de paz entre palestinos e israelíes.
Ya llegó el momento de que los líderes árabes den pasos valientes”, alegó Yossi Yona, miembro del parlamento israelí quien pidió a Bin Salman a ofrecer un discurso en el parlamento israelí.
Hace más de una semana, el diario Israel Hayom reveló que Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Egipto y Jordania han garantizado al asesor y yerno del presidente de EE.UU., Jared Kushner, que van a respaldar el controvertido “acuerdo del siglo” impulsado por Washington e Israel para Palestina.
El llamado “acuerdo del siglo” incluye la anexión completa de Al-Quds y los asentamientos ilegales en la ocupada Cisjordania a Israel y acabar con el derecho al retorno de los refugiados palestinos a sus hogares.
El secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, rechazó el llamado plan de paz de EE.UU.y consideró las medidas de esta índole como “una pérdida de tiempo”.
Para los palestinos, Estados Unidos ha quedado deslegitimado para mediar en un supuesto proceso de paz al colocarse del lado israelí con medidas como el reconocimiento de Al-Quds como la capital del régimen de Tel Aviv y el traslado de su embajada a la mencionada ciudad palestina.
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