Netanyahu en una entrevista con la emisora Radio Haifa ha reconocido que su gabinete no pudo atajar los problemas económicos y la crisis habitacional.
Mientras el premier israelí, que aspira a un tercer mandato consecutivo, ha basado su campaña de reelección en las políticas belicistas, otros partidos como la Unión Sionista, alianza de partidos de centroizquierda y el centrista de Yesh Atid, se han centrado en la vivienda y los problemas económicos como clave de sus estrategias.
Desde que asumió el cargo en 2009, Netanyahu no ha logrado frenar la escalada de los precios de las casas, que se incrementaron en un 55 por ciento entre 2008 y 2013, según cifras de un informe publicado el mes pasado por las autoridades israelíes.
Una familia israelí necesita 148 meses de su salario para comprar una casa, mientras que en Francia con el salario de 76 meses se puede adquirir una vivienda, en Estados Unidos 66 meses de trabajo y en Reino Unido con 64 meses.
La creciente incapacidad de los israelíes para entrar en el mercado inmobiliario provocó una ola de manifestaciones en 2011, cuando cientos de miles de personas salieron a las calles en la mayor protesta social en la historia del régimen israelí.
Desde el año 2011 no sólo ningún problema económico se ha resuelto en los territorios ocupados, sino que las cosas han empeorado.
Tal Ben Eliezer, una asistente de investigación en la Universidad Hebrea de Al-Quds (Jerusalén), dijo que a pesar de que tanto ella como su marido trabajan, no tienen la esperanza de comprar una propiedad.
"Es que no es posible. Me gusta vivir aquí, donde alquilamos, pero los precios están por las nubes ", aseguró Tal de 31 años de edad, afirmado: "No hay ninguna posibilidad, incluso si me ahorrara hasta que tenga 70 años".
Recientemente, las críticas contra Netanyahu han aumentado por su manejo de la política interna y su obsesión por conducir al régimen de Israel hacia diversas guerras.
Decenas de miles de israelíes se congregaron el pasado sábado por la noche en la plaza Rabin de Tel Aviv para buscar un cambio de liderazgo en el régimen, condenando las políticas de Netanyahu.
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