• Parte de las obras de construcción del gasoducto Nord Stream 2 en Lubmin, noreste de Alemania.
Publicada: miércoles, 27 de mayo de 2020 8:42
Actualizada: miércoles, 27 de mayo de 2020 21:42

Un portavoz del proyecto de gasoducto Nord Stream 2 califica como “un acto discriminatorio” contra las compañías europeas las amenazas de sanción por EE.UU.

Cualquier amenaza con sanción estadounidense contra el proyecto de gasoducto Nord Stream 2 constituye una discriminación ilegal contra las empresas europeas”, condenó el martes Jens Müller, portavoz del consorcio Nord Stream 2.

En declaraciones formuladas en una entrevista con la agencia rusa de noticias TASS, Müller aseguró que las compañías que apoyan el proyecto están trabajando de manera ardua para poner en marcha la tubería lo antes posible pese a amenazas de Washington.

Müller realizó estos comentarios en reacción a las declaraciones hechas poco antes por el embajador de EE.UU. en Berlín, Richard Grenell, quien en una entrevista con el rotativo alemán Handelsblatt, afirmó que EE.UU. estipula imponer nuevas sanciones contra el mencionado gasoducto.

El vocero recordó que el proyecto de gasoducto ‘Nord Stream 2’ ha acordado con la Comisión Europea (CE) que las sanciones extraterritoriales son una violación del derecho internacional y no deberían determinar las políticas y medidas de la Unión Europea (UE).

 

“En los momentos actuales, cuando la pandemia del nuevo coronavirus ha provocado gran presión sobre muchos países en el mundo, no es nada adecuado intensificar los embargos y realizar amenazas con sanción, que constituyen una violación del derecho internacional”, reprochó.

Ese proyecto está impulsado por la empresa rusa Gazprom y accionistas de la empresa conjunta ‘New European Pipeline AG’. Se prevé el tendido de dos tuberías de gas con una capacidad total de 55 000 millones de metros cúbicos anuales, que van desde la costa rusa hasta Alemania por el fondo del mar Báltico.

Los promotores del proyecto lo defienden a capa y espada argumentando que ayudará a asegurar el suministro de gas de Europa a precios más bajos. Sin embargo, EE.UU. se opone rotundamente a la construcción del gasoducto, calificando como una “amenaza” el aumento de la dependencia europea del gas ruso.

Rusia rechaza las presiones de Washington y califica las amenazas de Washington como un intento de obligar a los europeos a comprar gas licuado estadounidense. Asegura además que este megaproyecto estará funcionando antes de que acabe el 2020, a pesar de las sanciones estadounidenses.

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