• Un hospital destruido en Jan Sheijun luego de un presunto ataque con gas tóxico en esa ciudad siria, 4 de abril de 2017.
Publicada: sábado, 28 de octubre de 2017 1:11
Actualizada: sábado, 28 de octubre de 2017 3:17

EE.UU. insiste en que el Gobierno sirio sea llevado a juicio y condenado por el presunto uso de armas químicas en la provincia noroccidental de Idlib.

“La flagrante indiferencia de Siria ante las normas y los estándares internacionales debe ser condenada y cumplida con la rendición de cuentas”, manifestó la portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Heather Nauert, en un comunicado emitido el viernes.

Además, destacó que Washington condena “en los términos más enérgicos el posible uso de armas químicas en cualquier lugar, por cualquier persona y bajo cualquier circunstancia”, por lo cual insistió en que “los responsables rindan cuentas”.

Asimismo, urgió al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) a “enviar un mensaje claro de que el uso de armas químicas por parte de cualquier persona no será tolerado”, y responsabilizó al Gobierno sirio por la masacre de decenas civiles en el ataque con gas sarín perpetrado el pasado 4 de abril en la localidad de Jan Sheijun en Idlib, un alegato que rechaza Damasco.

La flagrante indiferencia de Siria ante las normas y los estándares internacionales debe ser condenada y cumplida con la rendición de cuentas”, manifestó la portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Heather Nauert.

 

EE.UU. acusa al Gobierno del presidente sirio, Bashar al-Asad, de usar armas químicas contra su propia población basándose en el nuevo informe de la misión conjunta entre la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) y la ONU. No obstante, el Gobierno sirio entregó en 2014 su arsenal químico a la OPAQ y en enero de 2016 este organismo anunció su total destrucción. 

Por su parte, Rusia también rechaza dicha acusación y argumenta que ese informe viola los derechos de Siria, ya que se fundamenta en testimonios y fuentes sobre quienes Moscú tiene “grandes dudas”, debido a su parcialidad.

“Todas estas inconsistencias lógicas, discrepancias, contradicciones internas son evidentes, incluso después de la primera lectura superficial”, aseveró el viernes el vicecanciller ruso, Serguéi Riabkov, añadiendo que estas incoherencias “no son una sorpresa”.

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