La entrega ha sido anunciada por el viceministro de Defensa polaco, Bartosz Kownacki, y forma parte de un contrato de compra anunciado el 24 de diciembre por valor de 940 millones de eslotis (unos 230 millones de dólares), según datos de Radio Polonia.
Los misiles de crucero JASSM-ER tienen un alcance de 1000 kilómetros, son de carácter furtivo y sus ojivas pueden transportar hasta 450 kilogramos de explosivos, lo que los convierte en un arma de gran potencia, utilizada por los aparatos de la aviación estratégica estadounidense.
De tipo crucero aire-tierra, están destinados a equipar los cazas F-16 del Ejército polaco desplegados en las bases de Krzesiny y Łask, en el centro del país.
Expertos “polacos y rusos” citados por la agencia rusa Sputnik han expresado su preocupación por la escalada armamentística que supone el nuevo refuerzo del arsenal de Varsovia, miembro fronterizo oriental de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Entre ellos está el vicealmirante polaco Marek Toczek, que en diciembre pronosticó que la compra de los nuevos misiles no hará más que exacerbar la desconfianza existente entre Polonia y Rusia, además del gran coste que supone para los presupuestos nacionales polacos.
Por parte de Rusia, el representante ante la OTAN, Alexander Grushko, advirtió al anunciarse el despliegue de que Moscú “deberá tomarlo en cuenta en su planificación militar”.
Los misiles aire-tierra se suman además al envío, la semana pasada, de miles de hombres armados, acompañados por cientos de vehículos militares y millares de piezas de artillería, lo que Moscú ha denunciado como “amenaza a sus intereses y seguridad”.
Este despliegue y, en general, el aumento de la presencia militar de la OTAN cerca de las fronteras de Rusia, se realiza con el argumento de la ‘amenaza rusa’ que dicen percibir algunos Estados occidentales. El aumento de tensiones se produjo sobre todo a partir de la anexión de Crimea y de la crisis de Ucrania.
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