• La primera ministra británica, Theresa May (centro), flanqueada por el rey y el primer ministro saudíes —Salman bin Abdulaziz Al Saud (izda.) y Mohammad bin Rashid al-Maktum, respectivamente—, en una reunión en Manama (capital de Baréin) del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG, integrado por los países árabes ribereños del Golfo Pérsico), 7 de diciembre de 2016.
Publicada: domingo, 5 de febrero de 2017 16:13

Una rotunda mayoría de la población británica considera ‘inaceptables’ las ventas de armas de su país a Arabia Saudí, revela una nueva encuesta.

Casi dos tercios de los británicos (un 62 %) juzga “inaceptable” vender armas al reino wahabí —de hecho, el mayor cliente de Londres—, de acuerdo con un sondeo encargado al instituto Opinium por la Campaña Contra el Comercio de Armas (CAAT, por sus siglas en inglés) y reflejado este domingo por el diario londinense The Guardian.

La amplitud de la oposición salta a los titulares en la misma semana en que el Alto Tribunal del Reino Unido debe proceder a una revisión judicial de las transferencias armamentísticas británicas a Arabia Saudí.

(La primera ministra británica, Theresa) May y sus colegas deben escuchar a la población y poner fin definitivamente a su ponzoñosa relación militar con Arabia Saudí”, reclama el activista Andrew Smith, de la Campaña Contra el Comercio de Armas (CAAT, por sus siglas en inglés).

El proceso podría tener inmensas repercusiones, apunta el mencionado rotativo. De prosperar la causa (abierta por la propia CAAT), Londres podría verse obligado a prescindir no sólo de los envíos a Riad, sino también de las ventas a otros países, al someterse a escrutinio todas las exportaciones.

Otros países que despiertan niveles similares y aún mayores de oposición son Libia —donde Londres no vende oficialmente armas—, con un 73 %, Rusia (70 %), China (63 %) y Paquistán (68 %). Aunque algo menor, la oposición a las ventas a Riad choca con la situación de Arabia Saudí como mayor comprador de todos.

Especialmente sangrante es la circunstancia de que el armamento británico vendido tiene todas las papeletas para usarse en la guerra de agresión que mantiene el reino árabe contra su vecino meridional, Yemen —uno de los países más pobres del suroeste asiático—.

Varios hombres yemeníes inspeccionan los daños causados por un bombardeo de la “coalición” liderada por Arabia Saudí a las afueras de su capital, Saná, 1 de febrero de 2017.

 

“Los cazas y las bombas británicas han desempeñado un papel central en la devastación (de Yemen)”, ha constatado el activista de la CAAT Andrew Smith, que considera que, al margen del veredicto, “(la premier británica, Theresa) May y sus colegas deben escuchar a la población y poner fin definitivamente a su ponzoñosa relación militar con Arabia Saudí”.

Desde el inicio de la agresión saudí en marzo de 2015, Riad ha adquirido de los fabricantes de armas británicos armamento por importe de unos 3300 millones de libras (unos 3820 millones de euros), en lo que para numerosos juristas y para el Gobierno de Salvación Nacional yemení constituye una clara complicidad en crímenes de guerra.

La CAAT es una oenegé británica fundada en 1974 con el propósito de abolir el comercio internacional armamentístico. Apoyarán su moción suministrando informes al tribunal organizaciones pro derechos humanos como Amnistía Internacional (AI), Human Rights Watch (HRW), Rights Watch y Oxfam.

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