“Creo que está justificado. La cuestión es que tampoco está reconocida internacionalmente por nosotros, pero creo que es un argumento muy sólido”, dijo el viernes Biden, que anteriormente ya ha acusado a su par ruso, Vladímir Putin, de “genocida”.
En efecto, Estados Unidos no es miembro de la Corte Penal Internacional (CPI) y tradicionalmente se ha opuesto a varias investigaciones del organismo, como la dirigida a investigar si las fuerzas estadounidenses habían cometido crímenes de guerra en Afganistán o en otra que pedía estudiar los casos en que su aliado, el régimen de Israel, cometió crímenes de lesa humanidad contra los palestinos.
De ahí que, desde Washington, precisaron que Estados Unidos acusa a Rusia de supuestos crímenes de guerra en Ucrania, independientemente de los dictámenes de la CPI.
“Las determinaciones de Estados Unidos con respecto a los crímenes de guerra y las atrocidades en Ucrania son independientes de las decisiones de la CPI sobre los asuntos que se le presentan. Las pruebas del fiscal serán sopesadas en última instancia por la Corte”, recalcó un portavoz del Departamento de Estado.
La medida de la CPI obliga a los 123 estados miembros del tribunal a detener a Putin y trasladarlo a La Haya para ser juzgado si pone un pie en su territorio por ser “presuntamente responsable por el crimen de guerra de deportación ilegal de población y el traslado ilegal de población [de niños] de las zonas ocupadas de Ucrania”.
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, consideró “inaceptable” el dictamen de la CPI, toda vez que Moscú no reconoce la jurisdicción de ese tribunal.
“Consideramos que la misma formulación del caso es escandalosa e inaceptable. Rusia, al igual que varios países, no reconoce la jurisdicción de este tribunal, y para Moscú cualquier decisión de este tipo desde el punto de vista legal es insignificante”, subrayó.
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