• El rey saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud (izda.), y el príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, en un acto en Riad.
Publicada: miércoles, 8 de septiembre de 2021 10:26

El rey saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud, destituye al jefe de la dirección de Seguridad General del Ministerio del Interior de su cargo por corrupción.

Mediante un decreto emitido el martes, el monarca saudí cesó al general Jalid bin Qarar al-Harbi de su cargo y ordenó a la Comisión Nacional Anticorrupción, conocida como Nazaha, abrir una investigación en su contra.

Según el decreto, publicado por la agencia estatal de noticias saudí (SPA), Al-Harbi enfrenta cargos de “falsificación, soborno y abuso de poder”, así como la apropiación indebida de fondos públicos.

Otros 18 empleados del sector público y privado del reino también están involucrados en el caso, dice el informe y agrega que Nazaha completará los procedimientos de investigación y tomará las medidas legales necesarias contra todos los acusados.

Al-Harbi fue nombrado como jefe de la dirección de Seguridad General del Ministerio del Interior en diciembre de 2018.

El mes pasado, el reino anunció el arresto de 207 empleados en una docena de ministerios por acusaciones de corrupción, abuso de poder y fraude. Nazaha anunció los arrestos el 9 de agosto, sin identificar a los detenidos, ni especificar la fecha exacta de las detenciones.

 

Asimismo en abril, Riad anunció el arresto de un total de 176 personas en el sector público del país por supuestos cargos de corrupción.

Muhamad bin Salman, quien se convirtió en el príncipe heredero del reino y el rey de facto del país árabe en junio de 2017, ha llevado a cabo masivas purgas “anticorrupción” para consolidar su poder y marginar a todos sus posibles rivales políticos dentro y fuera de la familia real.

Durante los últimos cuatro años ha habido al menos cinco gigantescas purgas y una ejecución masiva en el reino. El joven príncipe ha arrestado a los principales académicos musulmanes, empresarios, miembros de la realeza y mujeres activistas y abogadas de derechos humanos, además de despedir a un gran número de los altos funcionarios del régimen.

El objetivo es transformar completamente el sistema político saudí en un sistema más centralizado en el que el poder se concentra total y exclusivamente en manos de Bin Salman.

Mientras el heredero del trono intenta silenciar a rivales y voces disidentes bajo disfraz de purga “anticorrupción”, él mismo está acusado de acumular una enorme riqueza, extraída del erario público, lo que ha llevado a muchos funcionarios judiciales a quejarse de una corrupción desenfrenada y el despilfarro de fondos públicos.

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