“El intento del régimen saudí de trasladar a sus mercenarios aquí o de emitir una declaración y formar una alianza allí [con Turquía y Pakistán] no lo eximirá de rendir cuentas por los crímenes que cometió contra Yemen y que continúa cometiendo hasta el día de hoy”, subrayó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Yemen el sábado.
La Cancillería también condenó la contradicción del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) tras un comunicado emitido el viernes contra los ataques con misiles de Yemen contra Arabia Saudí.
En este contexto, la Cartera yemení subrayó que el Consejo de Seguridad se ha convertido en el primer violador de las cartas y los derechos que defiende, destacando que existe una contradicción sin precedentes entre sus llamamientos a preservar la soberanía e independencia de Yemen y sus medidas que violan la soberanía del país y confiscan los derechos de su pueblo.
“Si el Consejo de Seguridad buscara realmente lograr la paz y la seguridad internacionales, sus Estados miembros permanentes no serían los que libran guerras, ocupan países y confiscan los derechos de los pueblos sin consultarle”, criticó.
Saná declaró que “el dinero saudí está comprando favores internacionales como de costumbre y socavando los estatutos sobre los que se fundaron esas instituciones”, y preguntó si “el Consejo de Seguridad sabe que los aviones de guerra saudíes han estado violando el espacio aéreo yemení desde el 26 de marzo de 2015 hasta el ataque al aeropuerto de Saná el 13 de julio de 2016”.
Preguntó al CSNU que si la ocupación de países, el saqueo de sus recursos, la vulneración de los derechos de los pueblos y los actos de genocidio son compatibles con la Carta de las Naciones Unidas.
Además, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Yemen señaló que el llamado Consejo de Seguridad de la ONU ha aprobado resoluciones para proteger al pueblo palestino frente a los crímenes del régimen israelí, pero ha sido incapaz de aplicarlas desde 1948.
Consideró que tales posturas y declaraciones exponían a la ONU y a sus diversas instituciones ante los pueblos que exigían sus derechos legítimos.
Finalmente, la Cancillería yemení ha acusado a la familia Al Saud de haber despojado al pueblo árabe y musulmán de su identidad y autenticidad en la tierra de las Dos Sagradas Mezquitas, incluso antes de vulnerar, según expresó, los derechos del pueblo yemení.
Las declaraciones se produjeron después de que el Consejo de Seguridad de la ONU condenara el viernes los ataques con misiles perpetrados por las fuerzas yemeníes contra Arabia Saudí y buques comerciales, así como los aterrizajes de aeronaves en aeropuertos yemeníes, al considerar que se produjeron sin autorización del gobierno yemení respaldado por Arabia Saudí y con sede en Adén.
El comunicado de Yemen también tiene lugar un día después de que Arabia Saudí, Pakistán y Turquía firmaran un acuerdo de defensa trilateral en la ciudad saudí de La Meca.
El acuerdo de defensa conjunta de La Meca, firmado en medio de la escalada entre Arabia Saudí y Yemen, tiene como objetivo reforzar la disuasión colectiva frente a cualquier acto de agresión. Según una declaración conjunta, un ataque armado contra cualquiera de los tres países será considerado un ataque contra todos ellos.
Desde marzo de 2015, Arabia Saudí y sus aliados han impuesto un bloqueo a Yemen y emprendieron una guerra integral con apoyo militar, político y logístico de Estados Unidos y algunos países occidentales.
Una tregua negociada por la ONU entró en vigor en abril de 2022 y expiró en octubre de ese mismo año sin una prórroga formal, pero desde entonces se ha mantenido en gran medida un frágil alto el fuego de facto, a pesar de los enfrentamientos esporádicos, los bombardeos y los ataques con drones a lo largo de varias líneas del frente.
Sin embargo, la escalada se intensificó tras los bombardeos saudíes contra el Aeropuerto Internacional de Saná el mes pasado, con el objetivo de detener los vuelos humanitarios que transportaban a pacientes y civiles varados.
En respuesta, las fuerzas yemeníes anunciaron un bloqueo naval contra Arabia Saudí para poner fin al asedio impuesto por la coalición liderada por Riad desde hace doce años, y lanzaron los ataques de represalia contra los objetivos saudíes y buques vinculados a Arabia Saudí en el mar Rojo.
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