Durante estas operaciones llevadas a cabo por el Ejército yemení y el movimiento popular Ansarolá en la localidad de Al-Anad en la provincia de Lahij, han sido destruidos también varios vehículos militares de los terroristas.
Según la fuente, un importante cabecilla de terroristas también ha resultado herido durante los enfrentamientos.

El régimen de Riad que hasta el momento no se ha atrevido a comenzar una guerra terrestre contra Yemen, sigue enviando armas y municiones a los grupos terroristas mercenarios en el sur del país árabe.
Por su parte, Rayeh Badi, el portavoz del gobierno del dimitido y prófugo presidente yemení, Abdu Rabu Mansur Hadi, ha pedido más apoyo armamentístico y financiero de Arabia Saudí a los grupos que luchan contra las fuerzas yemeníes.
El Ejército de Yemen y Ansarolá, asimismo, acabaron el sábado con la vida de cientos de terroristas pertenecientes a Al-Qaeda en Adén (sur), reforzando su control sobre esta ciudad, pese a los rumores difundidos por los medios de comunicación saudíes sobre supuestos avances de las fuerzas leales a Mansur Hadi.
El portavoz de Ansarolá, Mohamad Abdelsalam, tachó ayer de “puras mentiras” estos rumores, asegurando que los combatientes del movimiento han logrado controlar la situación en los últimos días y contrarrestar los ataques de mercenarios de los saudíes.
Pese a unos cuatro meses de ataques aéreos contra Yemen, Arabia Saudí no ha alcanzado detener los avances de las fuerzas del Ejército yemení y los combatientes de Ansarolá.

De acuerdo con un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) difundido la semana pasada, al menos 1670 civiles han muerto y otros 3829 han resultado heridos en los bombardeos saudíes en Yemen desde el pasado 26 de marzo.
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