El lunes pasado, cuando iba a la escuela en la provincia de Uruzganque, el niño afgano Wasil Ahmad recibió dos tiros en la cabeza disparados por milicianos talibanes.
Existe la posibilidad de que (Ahmad) haya tomado las armas para vengar la muerte de su padre, pero fue ilegal que la policía le declarara un héroe y revelara su identidad, sobre todo a los insurgentes", indicó el portavoz de la Comisión Independiente por los Derechos Humanos en Afganistán, Rafiulá Baidar.
"Es un caso tan terrible y trágico", dijo el jueves Patricia Gossman, investigadora principal del Observatorio de Derechos Humanos (HRW, por sus siglas en inglés) para Afganistán. "Hubo dos crímenes en este caso: el asesinato y que un niño de su edad participara en combates", agregó.
Por su parte, el portavoz de la Comisión Independiente por los Derechos Humanos en Afganistán, Rafiulá Baidar, culpó tanto al Gobierno como a los talibanes por la muerte de Ahmad, diciendo: "Una parte le convirtió en un héroe y la otra lo mató. Ambas partes ignoraron la ley y actuaron de manera ilegal".
"Existe la posibilidad de que (Ahmad) haya tomado las armas para vengar la muerte de su padre, pero fue ilegal que la policía le declarara un héroe y revelara su identidad, sobre todo a los insurgentes", señaló Baidar.

El uso de niños soldados está prohibido en Afganistán pero, según la ONG Child Soldiers International, tanto fuerzas gubernamentales como insurgentes llevan años reclutando a menores.
En un informe del grupo de trabajo sobre niños y conflictos armados del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU), con sede en Londres, capital británica, se revela que los motivos por los que se alistan los menores en las filas de la Policía en Afganistán incluyen el cumplimiento de un sentimiento de obligación filial, patriotismo y honor. Pero el principal motivo es la pobreza, según apuntó el documento de junio de 2015.
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