Al menos 24 civiles muertos, entre ellos un niño y más de 50 heridos, fue el saldo de un ataque con drones ucranianos en la región de Jersón. Algunas personas fueron quemadas vivas después que tres aviones no tripulados alcanzaran un local de venta de café y un hotel en la ciudad turística de Jorly, en la costa del mar Negro. Según el Kremlin, unos de los vehículos aéreos llevaban una mezcla explosiva que causó un incendio.
La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, instó a los presidentes y primeros ministros de los países occidentales a ver cómo se han gastado los miles de millones de sus contribuyentes para matar civiles y de qué manera han sido cómplices en la aniquilación de niños.
Moscú dice que la venganza por el ataque de Kiev contra civiles será inevitable.
Medvédev agregó que la respuesta de Rusia debería afectar tanto a los propios monstruos ejecutores de este atentado como a sus diversos comandantes.
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