• El Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei.
Publicada: lunes, 26 de octubre de 2026 17:46
Actualizada: lunes, 26 de octubre de 2026 18:48

El líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei, ha esbozado una hoja de ruta integral para un “Irán cada vez más fuerte”.

En un mensaje emitido este lunes, coincidiendo con el aniversario del martirio de Hazrat Fátima Zahra, única hija del Profeta del Islam (la paz sea con ellos), el Líder se ha dirigido a los medallistas científicos y deportivos de Irán, y ha llamado a la élite científica a romper las barreras científicas y trasladar el centro mundial del conocimiento hacia Irán.

A continuación, el texto completo del mensaje del ayatolá Jamenei:

En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso

Estos días, según una de las narraciones, coinciden con el martirio de la Señora de las Damas del Paraíso, la muy veraz e inmaculada Fátima Zahra (que las bendiciones y la paz de Dios sean con ella). Es extraño que se desconozca el momento de su martirio, del mismo modo que permanece oculto el noble lugar de sepultura de esa luz divina; y en un nivel más elevado, su valía y su dignidad permanecen igualmente ignorados y superan la comprensión humana. Fue una personalidad ejemplar en la adoración, el servicio y la devoción a Dios; modelo supremo en el acompañamiento especial y absoluto del más grande Profeta y en la defensa abnegada de la autoridad divina (wilaya) del Emir de los Creyentes (que las bendiciones y la paz de Dios sean con ambos y con su familia), así como en la enseñanza y transmisión del conocimiento, en el discernimiento del momento oportuno para alzarse en favor de la verdad, y en la firmeza y el esclarecimiento [de la fe]. Fue también modelo de primer nivel en paciencia, sacrificio, abnegación, servicio desinteresado y solidaridad en la sociedad; ejemplo en su condición de esposa y madre y en la educación de los hijos y de la generación de los Imames inmaculados (que las bendiciones y la paz de Dios sean con ellos), que son los líderes de la humanidad; y ejemplo de esfuerzo, lucha, pureza, decoro, piedad, resplandor y espiritualidad. En una palabra, un modelo para todas las mujeres y hombres creyentes. Entre las virtudes brillantes de la comunidad de Fátima están el trazado de la hoja de ruta de los grandes movimientos sociales, la presencia en los campos y arenas de la lucha y la yihad, y los movimientos populares, e incluso la voluntad de progreso en los ámbitos científicos y el servicio humilde y desinteresado a la nación revolucionaria y musulmana de Irán.

Nuestro querido Irán, en esta etapa, es más que nada manifestación de voluntad y esperanza, y el papel de las élites y de los jóvenes talentosos y capaces iraníes en esta esperanza, en este progreso y en el camino hacia su futuro brillante es incomparable. Sin embargo, la geografía de la élite no se limita al ámbito de la ciencia y la tecnología, ni al deporte ni a todo tipo de habilidades. Cualquier forma de excelencia deseable puede conferir la condición de élite. Estos días somos testigos de cómo personas selectas de los pueblos de esta tierra despliegan su condición de élite y, con la mirada puesta en un horizonte más amplio, se esfuerzan por exaltar la bandera sagrada de su patria. Estas [personas] son las élites de la perspicacia y la yihad. Nosotros consideramos [como miembros de estas] élites a Rizalí Jayaví y Alí Landí, cuyos nombres deberían lucir en la entrada de los centros culturales; y de esta clase son las flores más lozanas de la sociedad: los mártires y las personas abnegadas que, con el sacrificio de su vida y su salud, dejaron una huella extraordinaria en el destino del Irán islámico y de su querida nación, y recibieron la medalla de la servidumbre al Dios Único.

Primero aprovecho la oportunidad para felicitar a todo el pueblo de nuestro querido país y a cada uno de los que [le] han dado gloria por la obtención de numerosas insignias y medallas y por los honores científicos en las olimpiadas de astronomía y astrofísica, matemáticas, ciencias de la Tierra, geografía, física, química, biología, informática e inteligencia artificial, humanidades, así como por los diversos honores deportivos recientes. Expreso también mi homenaje y reconocimiento a la determinación y la voluntad de quienes impulsan la caravana del honor y la esperanza y portan la bandera del progreso del país en todos los estratos de la élite, desde adolescentes y jóvenes hasta entrenadores, profesores y sabios. La motivación y la esperanza que las élites depositan en la transformación del país son una llama brillante que este servidor, a lo largo de los años y las décadas pasadas, he presenciado de cerca y de lejos. Observar el gran impulso esperanzador de las élites y de la actividad científica en el país, y las manifestaciones de ese impulso en los campeonatos que se suceden año tras año, en las disciplinas científicas, las olimpiadas y las competiciones deportivas, es honroso y motivo de orgullo para toda la nación iraní.

Los brillantes resultados de nuestros laboriosos deportistas en las distintas disciplinas en los días y meses recientes, y el establecimiento de nuevas marcas, hablan de su esfuerzo, su empeño, su voluntad y su fe. Esos deportistas que, con su fuerza física y su fortaleza espiritual, moral y de fe, y con su esfuerzo continuo, acrecientan la autoridad del querido Irán ante los ojos de todas las naciones y muestran ante el mundo entero la vitalidad de la valerosa nación iraní; esas mujeres deportistas que hacen resplandecer en el mundo el distintivo honroso del vestir de la mujer iraní; esos medallistas que llenan de alegría y entusiasmo el corazón de la nación iraní y dan dignidad a la orgullosa bandera del Irán islámico: cada uno, en su medida, es partícipe y [contribuye de manera] efectiva a dar sentido a un Irán fuerte.

Debido a que estos días son días de dinamismo y de atención a la ciencia y la investigación en las universidades, los seminarios islámicos y las escuelas, considero oportuno dirigir unas breves palabras a los amantes del conocimiento, a las élites de la nación y a los sabios del querido Irán.

La condición de élite es una bendición y un don divino, y su base principal es el talento y la dosis de inteligencia de la que goza la nación iraní, especialmente los jóvenes de nuestro país, merced a esta bendición y a esta enorme riqueza concedidas por Dios. Tanto la razón como la condición de siervo exigen que el ser humano agradezca debidamente la bendición divina; y si ese agradecimiento se cumple en todos sus niveles —el corazón, la lengua y la acción—, se prepara el camino para alcanzar la plenitud de esa bendición. Valorar la bendición de pertenecer a una élite debe comenzar por el propio individuo y luego, en niveles posteriores, extenderse a su entorno: desde el padre, la madre, la familia, el maestro y el profesor, hasta el ambiente de la escuela y la universidad y el sistema del país, para que esa capacidad crezca, se desarrolle y se emplee correctamente. Sobre esta base, la persona con condición de élite tiene una responsabilidad mayor en el agradecimiento práctico de esta bendición, y conviene que, además de capacitarse y desarrollar su propia condición, emplee ese talento de la mejor manera en la resolución de los problemas del país y de la sociedad.

La persona de élite no es quien, por el mero hecho de poseer un talento y una inteligencia considerables, se considera un ser aparte y solo piensa en deseos pasajeros y personales; es quien se preocupa por desarrollar su talento, se ve a sí misma como un elemento activo de la sociedad y utiliza su talento y su capacidad, a la vez, para su propio crecimiento y el de su sociedad. La élite iraní ha demostrado que puede convertir el conocimiento y el talento en un instrumento para resolver los problemas reales del pueblo y del país, y ha buscado, desde las células madre, la nanotecnología y la biotecnología hasta las tecnologías avanzadas aeroespaciales, industriales, mineras, médicas, agrícolas, nucleares, energéticas y de infraestructura, la aplicación práctica de su ciencia, su conocimiento y su condición de élite. Todos vemos las obras y las manifestaciones de este movimiento de progreso en la vida real: la producción de electricidad con turbinas iraníes en las centrales, la tecnología de base científica en las desalinizadoras de las islas del sur, el vuelo de drones agrícolas sobre los campos, huertos y arrozales del norte para optimizar las operaciones agrícolas y el uso del agua y del suelo, el nacimiento de niños en familias con problemas de fertilidad gracias a las avanzadas tecnologías del [Instituto] Royan, el diagnóstico y tratamiento de enfermedades incurables con radiofármacos, el monitoreo de la tierra, el agua y los cultivos con satélites de observación, y la mejora de la productividad y la seguridad alimentaria con iniciativas científicas y tecnológicas son solo algunos ejemplos mencionables de este enorme y bendito conjunto. Y muchos otros de estos casos, especialmente en los ámbitos defensivo y militar, han deslumbrado —en su momento [y] en repetidas ocasiones— al mundo, y así será también en el futuro.

El Irán fuerte se sustenta en la autoridad científica y tecnológica, y este eje es uno de los componentes más importantes del papel de Irán en las ecuaciones y el nuevo orden mundial. Por lo tanto, la clave para fortalecerlo cada vez más es la ruptura de las fronteras [en las ciencias] y la resolución de problemas por parte de las élites en los asuntos científicos del país; y la malevolencia y los crímenes de los enemigos del Irán islámico contra científicos y élites demuestran el papel significativo que desempeñan las élites en la fortaleza del país. Ese enemigo que asesina a los científicos destacados y a las élites influyentes de nuestra sociedad en la Segunda y la Tercera Guerra Impuesta y, por supuesto, también en los años previos, tanto en sus entornos académicos como en su vida cotidiana, no soporta ver el progreso y la autoridad de Irán y utiliza todos sus instrumentos y métodos para debilitar a las élites del querido Irán: desde desalentarlas y hacerlas desesperar hasta apoderarse de su mente y su espíritu, devorarlas en el vientre del colonialismo moderno y convertirlas en tornillos y tuercas de la maquinaria del saqueo y el capitalismo de Occidente. Ignora que cada gota de la sangre de las élites, los científicos, los profesores y los estudiantes universitarios y escolares mártires de esta nación ha levantado y levanta una tormenta de voluntad y progreso.

La nación iraní recuerda su patrimonio de civilización antigua y sus diversos honores en las ciencias y las técnicas, y su acervo de glorias y científicos de renombre mundial, junto a dos siglos de severo atraso y pasividad histórica de las épocas kayar y pahlaví. Esta nación conoce el valor y la importancia de la estrategia victoriosa [sintetizada en la máxima] “al-‘ilmu sultán” (el conocimiento es poder) y sus resultados a la hora de no aceptar la dominación científica de Occidente, así como el rápido crecimiento científico y de investigación de las élites en las últimas tres décadas, una parte considerable del cual se debe a las medidas especiales y las orientaciones del Líder mártir (que Dios eleve la pureza de su alma). Si antes del momento actual y de la Tercera Guerra Impuesta el resurgimiento científico era una recomendación necesaria e imprescindible para las élites, la experiencia de las dos guerras recientes ha demostrado a todos que ese despegue debe ser profundo y acelerado. Para ello, es necesario que, además de los responsables de los organismos y centros científicos, de investigación y tecnológicos, cada uno de los miembros de la élite y de los sabios del querido Irán se dedique a su misión principal en la construcción del glorioso futuro del Irán islámico y de su progreso y prosperidad, y preste atención a los siguientes puntos:

Primero: Debe existir un programa serio, práctico y preciso para el crecimiento de las ciencias básicas y las humanidades en el país. El crecimiento y desarrollo de las ciencias básicas —como la física, la química, las ciencias biológicas y las matemáticas—, en cuanto fundamentos principales de las demás ciencias y tecnologías aplicadas, es el motor del progreso científico y tecnológico del país. Cualquier nación que ha llegado a algún lugar ha llegado desde las ciencias básicas, y un país sin desarrollo en estas ciencias siempre se queda rezagado.

Segundo: La concentración en las verdades aún no descubiertas, la ruptura de fronteras en las ciencias básicas y la competencia permanente por resolver los problemas conocidos, pero aún no resueltos en estas ciencias, especialmente las matemáticas, deben ser objeto de atención continua como objetivo y meta.

Tercero: El punto clave del resurgimiento científico es la creatividad y la innovación. Dar campo a la creatividad y a la imaginación positiva, que es el elemento principal del crecimiento y la apertura en todas o en la mayoría de las ciencias, así como la valentía científica para innovar, crear e inventar, e incrementar la confianza en uno mismo —tanto a nivel individual como nacional—  para explorar caminos nuevos e inexplorados, es muy necesario y útil. La consideración de incentivos aceptables y atractivos para quienes puedan demostrar una creatividad efectiva resulta eficaz para crear el terreno de este asunto.

Cuarto: La autosuficiencia en la resolución de los problemas científicos, la provisión de infraestructuras y la eliminación de los cuellos de botella tecnológicos para actuar más allá de nuestras fronteras fortalecen la estructura interna y abren horizontes a escala global.

Quinto: Brindar oportunidades al talento de las élites de los campos experimentales y prácticos —incluida la conexión entre la industria y la universidad desde los primeros años de estudio y la facilitación de los negocios basados en el conocimiento— desempeña un papel importante en la aplicación del conocimiento y en el crecimiento de las élites. La convergencia de las capacidades científicas y tecnológicas del país y el fortalecimiento del vínculo entre las élites y los centros científicos y de investigación con las empresas basadas en el conocimiento, las industrias e incluso las empresas emergentes, junto con el apoyo de los organismos ejecutivos a la cadena del conocimiento hasta el consumo, en torno a los problemas importantes de hoy y de mañana del país —desde el agua, el suelo, los alimentos y la energía hasta la inteligencia artificial—, pueden trasladar la mesa de trabajo del profesor y el estudiante desde los laboratorios de las universidades y los centros de investigación a los talleres y las fábricas. El salto acelerado se produce cuando los intereses económicos y el mercado de comercialización de productos y servicios se combinan con la motivación y la voluntad de las élites y se establece una conexión sostenida y continua entre la ciencia y la investigación, por un lado, y la industria y el mercado de consumo, por otro.

Asimismo, el papel directo y efectivo de las élites de todo tipo de disciplinas teóricas y experimentales de la universidad y el seminario en los niveles de planificación y diseño de políticas contribuye considerablemente al progreso del país; y las autoridades tienen el deber de aprovechar ampliamente las capacidades individuales y la racionalidad y sabiduría colectiva de las élites comprometidas.

Si este camino se recorre correctamente, el centro de gravedad y los focos del conocimiento —particularmente en ciertos campos de la ciencia básica— se desplazarán gradualmente desde las naciones occidentales hacia Irán, y en un futuro no muy lejano, el país emergerá como una autoridad en ciencia y tecnología, y se realizará el objetivo antes mencionado de nuestro sabio Líder mártir (que Dios eleve su noble rango espiritual) respecto de convertir el persa en una de las lenguas de referencia científica del mundo.

Si Dios quiere, gracias a la bendición de la sangre de los mártires del ámbito de la élite y la buena súplica de nuestro maestro el imam Mahdi (que Dios Altísimo apresure su noble manifestación), se realizará y será posible el resurgimiento científico profundo y acelerado de las élites y los sabios de la nación, así como el progreso integral del Irán cada vez más fuerte, para alcanzar la nueva civilización islámico-iraní.

Seyed Moytaba Hoseini Jamenei