En un comunicado oficial emitido este lunes por la noche, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán ha calificado esta iniciativa de una “maniobra despreciable” destinada a impulsar la campaña de “iranofobia” y eludir responsabilidades por la participación británica en la agresión militar estadounidense-israelí contra el pueblo iraní.
La Cancillería iraní ha rechazado categóricamente las acusaciones y ha subrayado que el Reino Unido no puede eludir sus responsabilidades políticas y jurídicas, ni las posibles consecuencias de sus declaraciones, mediante afirmaciones ambiguas y sin pruebas concluyentes.
En particular, el Ministerio de Exteriores iraní ha criticado el uso de expresiones como “altamente probable” y “casi con toda seguridad”, al considerar que constituyen un intento de conferir una apariencia de credibilidad a acusaciones no demostradas y evitar, al mismo tiempo, asumir la responsabilidad por ellas.
El comunicado también ha señalado que el Reino Unido tiene antecedentes de formular acusaciones relacionadas con la seguridad contra otros países, prácticas que, según Teherán, han contribuido en ocasiones al aumento de las tensiones y al estallido de conflictos destructivos en Asia Occidental. En este sentido, Irán ha exigido que el Gobierno británico rinda cuentas por una conducta que, a su juicio, amenaza “la paz y la seguridad internacionales”.
“El Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán rechaza categóricamente las acusaciones infundadas formuladas contra Irán y responsabiliza al Gobierno británico, así como a los artífices y ejecutores de esta burda operación de falsa bandera, de todas las consecuencias derivadas de estas falsedades”, destaca el comunicado.
La base aérea de Fairford, situada en el suroeste de Reino Unido, ha sido utilizada por bombarderos estadounidenses para llevar a cabo ataques contra territorio iraní. En marzo, el Reino Unido autorizó a Washington a utilizar esta instalación para operaciones específicas contra misiles iraníes. Desde entonces, se ha observado la presencia de bombarderos y otras aeronaves militares estadounidenses en la base, considerada la única instalación en territorio continental británico utilizada por Estados Unidos para este propósito.
A finales de septiembre, las autoridades británicas detuvieron a varios hombres cerca de la instalación por sospechas relacionadas con terrorismo y delitos con explosivos. Posteriormente, los sospechosos quedaron en libertad bajo fianza, sin que se hayan presentado públicamente pruebas concluyentes que vinculen a Irán con el caso.
Teherán ha insistido en que las acusaciones contra el país carecen de fundamento y ha advertido de que la participación británica en la facilitación de ataques contra Irán, mediante la cesión de bases e instalaciones militares, no puede quedar encubierta por campañas mediáticas ni acusaciones sin pruebas.
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