El embajador de Irak en Irán, Yaser Abdulzahra al-Hayay, ha afirmado que “el Aeropuerto Internacional de Nayaf reanudará próximamente las operaciones normales de vuelos comerciales entre Irak e Irán.
“El Gobierno iraquí, encabezado por el primer ministro Ali al-Zaidi, está realizando esfuerzos continuos para reanudar el transporte aéreo entre los dos países vecinos”, ha señalado.
Al-Hayay ha añadido que “el Gobierno de Bagdad no tomó ninguna decisión para suspender los vuelos iraníes, sino que fueron empresas extranjeras de servicios de asistencia en tierra las que se abstuvieron de prestar sus servicios por temor a las sanciones estadounidenses”.
Según medios iraquíes, los vuelos se reanudaron a última hora del lunes, después de que el aeropuerto de Nayaf y otros tres aeropuertos iraquíes suspendieran temporalmente las operaciones debido al temor a posibles sanciones secundarias por parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
El 8 de septiembre, el Departamento del Tesoro estadounidense sancionó a 27 aerolíneas iraníes y amenazó con sanciones secundarias a aeropuertos, proveedores de combustible, empresas de servicios en tierra y otros proveedores que trabajen con compañías aéreas iraníes.
En este sentido, el jefe de la Organización de Aviación Civil de Irán, Abuzar Shirudi, presentó una queja formal ante la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) en respuesta a las restricciones impuestas contra la industria aeronáutica iraní.
La suspensión provocó críticas de figuras políticas y grupos de la Resistencia iraquíes. El ex primer ministro iraquí, Adel Abdul-Mahdi, consideró que las restricciones impuestas a los vuelos entre Teherán y Bagdad por dictados extranjeros, vulneran la soberanía nacional de Irak, y subrayó que cerrar los aeropuertos iraquíes a los vuelos procedentes de Irán constituye un grave error.
El secretario general del grupo de Resistencia iraquí Kataeb Sayed al-Shuhada, Abu Alaa al-Walai ha pedido a los miembros del Parlamento trabajar en una resolución que obligue al Gobierno de Bagdad a no someterse a las imposiciones de Estados Unidos y a rechazar las sanciones impuestas contra la República Islámica de Irán.
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