En una entrevista concedida el 23 de septiembre, el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Mark Rutte, afirmó durante un acto público sobre el futuro de la Alianza que, desde el 28 de febrero de 2026, “5000 aeronaves” habían despegado de bases europeas en apoyo de los ataques estadounidense-israelíes contra Irán.
Rutte señaló que esta cifra había sido calculada únicamente hasta mediados de abril y añadió que el número real de aeronaves después de esa fecha era “probablemente mucho mayor”.
El representante permanente adjunto de Irán ante la Organización de las Naciones Unidas, Qolamhosein Darzi, afirmó el sábado, en una carta dirigida al secretario general de la ONU, António Guterres, y al presidente del Consejo de Seguridad, que “las declaraciones del secretario general de la OTAN ponen de manifiesto el importante papel del territorio y la infraestructura europeos en el apoyo a las acciones militares de Estados Unidos contra Irán”.
“Desde la perspectiva de la República Islámica de Irán, esto podría dar lugar a la responsabilidad internacional de los Estados implicados, así como a la responsabilidad penal individual de los funcionarios europeos que hayan participado en la planificación, preparación, facilitación o ejecución de actos que constituyan agresión y crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos y el régimen israelí en Irán”, agregó.
Darzi señaló que “estas declaraciones adquieren especial relevancia a la luz de las pruebas presentadas anteriormente sobre la participación o asistencia de determinados países europeos en las violaciones en cuestión, así como en las violaciones cometidas contra la República Islámica de Irán en 2025”.
Por tanto, Darzi enfatizó que “se espera que el Consejo de Seguridad, en el marco de su responsabilidad de mantener la paz y la seguridad internacionales, examine este asunto con detenimiento y urgencia”.
Asimismo, agregó que “la República Islámica de Irán considera que las acciones militares de Estados Unidos y del régimen israelí contra su territorio constituyen una violación de la soberanía y la integridad territorial de Irán y son contrarias al artículo 2, párrafo 4, de la Carta de las Naciones Unidas”.
Darzi subrayó que “según los informes y documentos presentados, las acciones militares de Estados Unidos han incluido ataques contra civiles y objetivos civiles. La República Islámica de Irán considera que estas acciones contravienen los principios del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos.
Asimismo, denunció el bloqueo “ilegal” impuesto por EE.UU. al territorio iraní e informó de que, como consecuencia de los ataques de los enemigos, “han muerto más de 3600 personas, entre ellas, al menos, 254 niños y 251 mujeres, mientras que un gran número de personas ha resultado herido”.
Enfatizó que “la República Islámica de Irán considera que algunos países europeos han desempeñado un papel en la facilitación de estas acciones al poner a disposición su territorio, espacio aéreo, instalaciones militares y otras capacidades logísticas y operativas para la planificación, preparación y ejecución de los ataques mencionados”.
Darzi afirmó que “desde la perspectiva de la República Islámica de Irán, dicha conducta podría ser incompatible con las obligaciones establecidas en la Carta de las Naciones Unidas. Además, estas acciones podrían ser examinadas en el marco del concepto de participación o asistencia en un acto de agresión, contemplado en la resolución 3314 (XXIX) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, titulada ‘Definición de la agresión’.
El 28 de febrero, Estados Unidos y el régimen sionista lanzaron una ofensiva militar contra Irán, desencadenando una nueva escalada de tensiones en la región. Desde entonces, Teherán ha denunciado en reiteradas ocasiones el apoyo brindado por algunos países occidentales a las operaciones militares contra su territorio.
En este contexto, países miembros de la OTAN han permitido, en distintas ocasiones, el uso de sus territorios, bases e instalaciones militares para apoyar las operaciones estadounidenses. Irán sostiene que este tipo de cooperación puede facilitar las acciones militares de Washington contra la República Islámica y, por tanto, generar responsabilidades para los Estados que proporcionen ese apoyo.
Teherán considera que cualquier utilización de territorio, bases o capacidades de países europeos para apoyar acciones militares estadounidenses contra su territorio podría comprometer a esos Estados desde el punto de vista del derecho internacional. La República Islámica también sostiene que la asistencia a dichas operaciones debe examinarse a la luz de las obligaciones establecidas en la Carta de las Naciones Unidas.
Las recientes declaraciones del secretario general de la OTAN sobre el uso de bases europeas han llevado a Irán a plantear nuevamente esta cuestión. Teherán ha advertido de que la participación o asistencia de terceros países en acciones militares contra Irán podría tener implicaciones jurídicas internacionales.
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