“No queremos nada más allá de nuestros derechos; exigimos lo que se encuentra dentro del marco del derecho internacional y de los compromisos asumidos, y no vamos a inclinarnos ante exigencias que estén fuera de este marco”, subrayó el sábado el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, tras regresar de su viaje a Nueva York, donde pronunció un discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU).
Durante una rueda de prensa, Pezeshkian señaló que su enfoque durante el discurso ante la AGNU estuvo influido por las declaraciones del presidente de EE.UU., Donlad Trump, quien, durante su intervención ante la ONU había amenazado con “aniquilar” a Irán.
“En consecuencia, defendimos con firmeza y claridad a Irán, su rumbo, así como las convicciones y creencias del pueblo iraní”, ha asegurado.
El presidente iraní, al referirse a la intensa agenda diplomática durante el viaje, señaló que, tras la conclusión de la Asamblea General, mantuvo numerosos encuentros con funcionarios de distintos países, entre ellos los presidentes de Suiza y Bangladés; los primeros ministros de Noruega, el Líbano, Países Bajos, Pakistán, Armenia y Catar; el presidente del Consejo Europeo y el secretario general de las Naciones Unidas.
Asimismo, Pezeshkian enfatizó las numerosas entrevistas concedidas a medios internacionales, las reuniones con los editores de importantes medios de comunicación, los encuentros con centros de estudios y personalidades destacadas de EE.UU., así como las conversaciones con un grupo de intelectuales iraníes y ciudadanos iraníes residentes en Estados Unidos.
Además, precisó que “en todas estas reuniones y conversaciones, trató de exponer con claridad la situación de la República Islámica de Irán y las acciones criminales de Estados Unidos y del régimen sionista”.
El presidente de Irán, al criticar el enfoque de EE.UU. y del régimen sionista en la región, afirmó que “no se puede, por un lado, atacar infraestructuras, población, científicos y distintos centros y, por otro, afirmar que se defienden los derechos humanos. Las sanciones que afectan directamente a la vida de la población también constituyen, desde nuestra perspectiva, una medida contra el pueblo iraní”, agregó.
Al rechazar las acusaciones estadounidense-israelíes, Pezeshkian prosiguió que “quienes atacan a la población, a niños, enfermos, mujeres, ancianos, científicos e infraestructuras no pueden acusar a otros de terrorismo y de generar inseguridad”.
Además se refirió a la elaboración y distribución, durante su viaje a Nueva York, de un folleto sobre las consecuencias y los daños causados por las agresiones de Estados Unidos y del régimen sionista contra Irán, titulado “Las Ayudas de Estados Unidos”, y afirmó que “defendimos con firmeza nuestras posiciones, al pueblo iraní, a los musulmanes y a la causa del pueblo palestino y de los pueblos de los países que han sido objeto de agresión”.
Pezeshkian señaló asimismo que Irán y los países de la región no deben quedar atrapados en las divisiones creadas por otros y afirmó que “los países islámicos deben adoptar una visión diferente de los asuntos y esforzarse más que antes por la cooperación y la convergencia”.
El presidente de Irán, en su discurso ante la Asamblea General de la ONU el miércoles, dejó claro que Irán está preparado para defenderse frente a cualquier agresión, sin dejar de estar comprometido con las negociaciones de paz, y subrayó que Teherán “no teme la guerra” cuando defiende al país ni evita el diálogo cuando busca la paz. Asimismo, expuso la postura del país persa ante la guerra de agresión de Estados Unidos e Israel, iniciada en junio de 2025 y que se prolongó durante doce días, y reanudada a finales de febrero de este año. En ambos casos, los ataques contra Irán se produjeron mientras Washington y Teherán mantenían negociaciones. Posteriormente, en junio, Irán y EE.UU. alcanzaron un memorando de entendimiento, pero poco después Estados Unidos volvió a incumplir sus compromisos.
Teherán se ha defendido militarmente y, en una medida estratégica, ha cerrado el estrecho de Ormuz, lo que ha provocado una crisis enérgetica, que ha afectado en particular a los estadounidenses.
ran/tqi
