“Cualquier agresión contra los lugares sagrados islámicos, especialmente La Meca, Medina y la Mezquita de Al-Aqsa, así como cualquier amenaza contra sus visitantes y quienes residen en sus inmediaciones, es condenable”, ha recordado el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baqai, en un mensaje publicado este jueves en su cuenta de la red social X.
Además, ha afirmado que la interceptación de un dron que se dirigía hacia La Meca, por sí sola, “no puede constituir fundamento alguno para acusar a una parte en concreto”, al señalar que “el Gobierno del Cambio y la Construcción de Yemen ha negado expresamente tal alegación”.
El vocero iraní ha destacado la necesidad de “evitar la politización y securitización” de los lugares sagrados islámicos, así como de “impedir que estos sean utilizados como instrumento para avivar la discordia y exacerbar las tensiones regionales”.
Al recordar que la región de Asia Occidental ha sido escenario de numerosas “operaciones de ‘falsa bandera’” durante los últimos meses, Baqai ha advertido que el objetivo de tales operaciones “es desviar la atención de la opinión pública de los crímenes cometidos por el régimen israelí y Estados Unidos en la región, así como sembrar la división entre los países islámicos”.
“¡Se debe actuar con cautela y mantenerse alerta!”, ha destacado el portavoz de la Cancillería de la República Islámica de Irán, dirigiéndose a los países de la región.
En respuesta a las acusaciones de Arabia Saudí sobre un supuesto ataque de las fuerzas yemeníes contra La Meca, Yemen rechazó las acusaciones de Riad y afirmó que “quien le regaló la cubierta de la Kaaba al criminal [Jeffrey] Epstein es quien ataca a La Meca y a los lugares sagrados islámicos”.
El conflicto entre Yemen y Arabia Saudí se remonta a marzo de 2015, cuando Riad y sus aliados impusieron un bloqueo a Yemen y lanzaron una intervención militar a gran escala, respaldada militar, política y logísticamente por Estados Unidos y otras potencias occidentales. Desde entonces, decenas de miles de yemeníes han perdido la vida, mientras que Arabia Saudí no ha logrado su principal objetivo de restablecer en Saná un gobierno afín a sus intereses.
La tregua auspiciada por la ONU en 2022 frenó en gran medida los combates, pero no condujo a un acuerdo político ni al levantamiento del asedio.
En los últimos días, las fuerzas yemeníes han logrado avanzar y tomar el control de la histórica ciudad portuaria de Moca, reforzando significativamente su posición frente al estratégico estrecho de Bab el-Mandeb. Asimismo, han recuperado varias islas estratégicas, consolidando su control sobre esta importante vía marítima y aumentando la presión sobre las fuerzas respaldadas por Riad y sus aliados.
Las operaciones de las Fuerzas Armadas de Yemen se producen en respuesta a los ataques y al bloqueo terrestre, marítimo y aéreo impuesto por Arabia Saudí.
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