• El vicepresidente primero de Irán, Mohamad Reza Aref.
Publicada: lunes, 27 de julio de 2026 18:20

El vicepresidente iraní ha declarado que los enemigos no habían logrado ninguno de sus objetivos declarados en la guerra de agresión no provocada de febrero.

“El enemigo no logró alcanzar ninguno de sus objetivos declarados en la guerra contra Irán”, ha declarado este lunes el vicepresidente primero iraní, Mohamad Reza Aref, durante una reunión con un grupo de exembajadores.

Asimismo, ha puntualizado que hoy el mundo “espera que el Irán de la posguerra desempeñe un papel más activo”.

En este sentido, Aref ha destacado que Teherán cree en el diálogo y defenderá sus “intereses nacionales” mediante la negociación.

Esta misma jornada, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmail Baqai, ha declarado que aunque la diplomacia sigue abierta, la prioridad de Irán es defender a su nación.

“Nunca hemos abandonado la mesa de negociaciones, porque sabemos que defendemos nuestros derechos legítimos. Para nosotros, la mesa de negociación tiene exactamente el mismo valor y la misma importancia que el campo de batalla”, indicó Baqai.

 

Estados Unidos e Israel lanzaron el 28 de febrero de 2026 una guerra de agresión no provocada contra Irán, asesinaron al Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, y atacaron instalaciones nucleares, escuelas y hospitales.

Irán respondió a la agresión con más de decenas de oleadas de ataques de represalia, antes de que un alto el fuego mediado por Pakistán entrara en vigor el 8 de abril.

Posteriormente se firmó un Memorando de Entendimiento para poner fin a las hostilidades en todos los frentes, pero Washington reanudó las ofensivas militares a gran escala menos de tres semanas después, alegando acusaciones sobre supuestas amenazas a la navegación en el estrecho de Ormuz.

Se trata de la segunda guerra impuesta a Irán dentro de pocos meses (la de junio de 2025 y la actual, iniciada en febrero de este año) mientras participaba en negociaciones, lo que, según la postura de Teherán, refuerza la convicción de que Washington utiliza la diplomacia como cobertura para preparar acciones militares, en lugar de asumirla como un camino genuino hacia la paz.

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