El viceministro de Exteriores para Asuntos Jurídicos e Internacionales de Irán en una publicación en su cuenta de X advirtió que no puede garantizar el paso seguro por el estrecho de Ormuz a los buques que utilicen rutas o mecanismos establecidos sin la participación de Teherán, al sostener que la República Islámica ejerce un papel soberano en la gestión de esta estratégica vía marítima en virtud del acuerdo provisional firmado recientemente con Estados Unidos.
Según Qaribabadi, cualquier marco creíble para el tránsito marítimo debe coordinarse con las autoridades iraníes y ajustarse al artículo 5 del Memorando de Entendimiento de Islamabad, suscrito el 18 de junio.
“El paso seguro por el estrecho de Ormuz no puede garantizarse bajo mecanismos ambiguos, rutas paralelas o decisiones que no tengan en cuenta el papel de Irán como Estado ribereño”, escribió el vicecanciller iraní.
El funcionario advirtió que la falta de coordinación con Teherán derivará en la suspensión de cualquier ruta paralela designada.
En virtud del acuerdo provisional de 14 puntos que puso fin a la guerra desencadenada por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, Teherán se comprometió a realizar sus “mejores esfuerzos” para garantizar durante 60 días el paso seguro y gratuito de los buques comerciales.
El artículo 5 del acuerdo también establece que Irán mantendrá conversaciones con Omán para definir el futuro modelo de administración y los servicios marítimos en el estrecho de Ormuz, de conformidad con el derecho internacional aplicable y los derechos soberanos de los Estados ribereños.
Las autoridades iraníes sostienen que esta disposición ratifica el papel central de Teherán en cualquier mecanismo futuro para la gestión del estrecho. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional creó la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA, por sus siglas en inglés), encargada de tramitar las solicitudes de tránsito de los buques, que deberán presentar solicitudes previas y ajustarse a las rutas y horarios establecidos.
Irán y Omán constituyeron además un grupo de trabajo conjunto integrado por representantes de ambos ministerios de Exteriores para abordar la futura administración del estrecho y los servicios marítimos, incluidos los costos asociados.
Ambos países reiteraron que cualquier acuerdo relacionado con el estrecho deberá respetar plenamente la soberanía y los derechos soberanos de los Estados ribereños.
Las declaraciones de Qaribabadi se produjeron después de que Omán anunciara el miércoles la creación de dos corredores marítimos temporales a través del estrecho, en coordinación con la Organización Marítima Internacional.
Las autoridades iraníes rechazaron la iniciativa omaní y sostuvieron que la única ruta de navegación autorizada es la establecida por Teherán.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán calificó el viernes como “intervencionista, irresponsable y provocativo” un comunicado conjunto de Estados Unidos y el Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico que abogaba por una “navegación libre, incondicional y sin restricciones”, sin peajes ni “intentos de ejercer control” sobre el estrecho.
Irán reiteró que el estrecho de Ormuz se encuentra dentro de las aguas territoriales de Irán y Omán, y que la gestión del tráfico marítimo se regirá por las disposiciones del memorando que puso fin a la guerra.
Teherán afirmó que la presencia militar estadounidense en el Golfo Pérsico sigue siendo una fuente de inseguridad regional y llamó a los Estados del Golfo Pérsico a impedir que su territorio sea utilizado para acciones dirigidas contra Irán.
El intercambio diplomático se produjo tras un incidente el jueves en el que un “objeto no identificado” impactó contra el buque Ever Lovely, con bandera de Singapur, cerca de Omán. Los 21 tripulantes resultaron ilesos y el buque continuó su travesía, según informó su operador.
La Organización Marítima Internacional suspendió temporalmente sus operaciones de escolta a través del estrecho tras el incidente.
El estrecho de Ormuz, por el que suele transitar aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado, ha sufrido graves perturbaciones desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
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