El Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei, ha difundido este jueves un mensaje con motivo del Día Nacional del Golfo Pérsico, en el que ha recordado los sacrificios del pueblo iraní por la independencia del Golfo Pérsico y la resistencia frente a extranjeros y agresores.
El Líder, al calificar a la Revolución Islámica como un punto de inflexión en estas resistencias, ha subrayado que “a dos meses de la mayor invasión y agresión de los tiranos del mundo en la región, y tras el rotundo fracaso de Estados Unidos en su plan, se está escribiendo un nuevo capítulo para el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz. El brillante futuro de la región será un futuro sin Estados Unidos, al servicio del progreso, la tranquilidad y el bienestar de sus pueblos”.
Texto completo del mensaje del Líder de la Revolución:
En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso
Uno de los dones inigualables de Dios Todopoderoso para las naciones musulmanas de nuestra región, y en especial para el honorable pueblo de Irán Islámico, es el regalo del ‘Golfo Pérsico’: una bendición que va más allá de una simple extensión de agua, que ha dado forma a parte de nuestra identidad y civilización, y que, además de ser un punto de conexión entre los pueblos, ha creado una vía vital y única para la economía global a través del estrecho de Ormuz y, posteriormente, el mar de Omán.
Este recurso estratégico ha despertado la codicia de muchos demonios a lo largo de los siglos, y los repetidos actos de agresión de europeos y estadounidenses, así como la inseguridad, los daños y las múltiples amenazas para los países de la región, representan solo una parte de los siniestros planes de los opresores mundiales contra los habitantes del Golfo Pérsico. El último ejemplo de ello fueron las recientes provocaciones del ‘Gran Satán’ (EE.UU.).
El pueblo iraní, que posee la mayor costa del Golfo Pérsico, ha realizado los mayores sacrificios por la independencia de la región y la resistencia frente a extranjeros y agresores: desde la expulsión de los portugueses y la liberación del estrecho de Ormuz —que dio origen a la designación del décimo de Ordibehesht (del calendario persa, coincidiendo con el 30 de abril) como Día Nacional del Golfo Pérsico—, hasta la lucha contra el colonialismo neerlandés y las heroicas resistencias frente al imperialismo británico. Sin embargo, la Revolución Islámica constituyó el punto de inflexión de estas resistencias, acortando la mano de los opresores en la región.
Hoy, tras dos meses de la mayor invasión de tiranos mundiales y el fracaso estrepitoso de Estados Unidos en sus planes, se está escribiendo un nuevo capítulo para el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz. Los pueblos de la región, acostumbrados durante décadas a la sumisión de sus gobernantes frente a los opresores, han sido testigos, en los últimos sesenta días, de los ejemplos de firmeza, vigilancia y heroísmo de los valientes miembros de la Armada y del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), junto con el coraje y la bravura del pueblo y los jóvenes del sur de Irán, rechazando la dominación extranjera.
Hoy, por la gracia de Dios y gracias a la sangre de los mártires de la tercera guerra impuesto —y especialmente del Líder venerable y visionario de la Revolución Islámica— se ha demostrado, no solo ante la opinión pública mundial y las naciones de la región, sino incluso ante los reyes y gobernantes, que la presencia de estadounidenses y su anidamiento en el Golfo Pérsico constituye el principal factor de inseguridad regional. Las bases ficticias de Estados Unidos no tienen la capacidad de garantizar siquiera su propia seguridad, y mucho menos la de sus dependientes y admiradores locales.
Con la ayuda y el poder divinos, el brillante futuro del Golfo Pérsico será un futuro sin Estados Unidos, al servicio del progreso, la tranquilidad y el bienestar de sus pueblos. Nosotros compartimos destino con nuestros vecinos en las aguas del Golfo Pérsico y del mar de Omán, y los extranjeros que desde miles de kilómetros actúan con malicia no tienen lugar allí, salvo en el fondo de sus aguas. La cadena de esta victoria, lograda gracias a Dios, y mediante las políticas de resistencia y la estrategia de un Irán fuerte, marcará el amanecer de un nuevo orden regional y mundial.
Hoy, el milagroso despertar del pueblo iraní no se limita a decenas de millones dispuestos a sacrificarse en la lucha contra el sionismo y Estados Unidos; incluso entre las filas unidas de la Umma (comunidad) Islámica resucitada, noventa millones de compatriotas iraníes dentro y fuera del país consideran todas las capacidades identitarias, espirituales, humanas, científicas, industriales y tecnológicas —desde nano y bio hasta nuclear y misilística— como su capital nacional y las protegerán como protegen sus fronteras de agua, tierra y aire.
Irán Islámico, mediante el agradecimiento práctico por la bendición de ejercer la gestión sobre el estrecho de Ormuz, asegurará la región del Golfo Pérsico y eliminará los abusos del enemigo hostil en esta vía marítima. Las normas legales y la nueva gestión del estrecho de Ormuz garantizarán bienestar y progreso para todos los pueblos de la región, y sus bendiciones económicas alegrarán los corazones de las naciones; con el permiso de Dios, aunque lo detesten los incrédulos.
Seyed Moytaba Hoseini Jamenei
10 de Ordibehesht de 1405 (30 de abril de 2026)
