Seyed Abás Araqchi discutió el martes en una llamada telefónica con su homólogo español, José Manuel Albares, los últimos acontecimientos regionales y la situación del alto el fuego de dos semanas alcanzado el 7 de abril por Irán y Estados Unidos.
Irán actuó con responsabilidad; la pelota está en la cancha de EEUU
El jefe de la Diplomacia persa denunció los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos y el régimen israelí durante sus 40 días de agresión militar ilegal contra Irán, que comenzaron el 28 de febrero.
“Irán, con responsabilidad, ha respondido positivamente a los buenos oficios de los mediadores que buscan establecer un alto el fuego y poner fin a la guerra en Asia Occidental. Sin embargo, para lograr este objetivo, Estados Unidos debe cumplir sus compromisos de detener la guerra y frenar la escalada del régimen israelí en el Líbanoˮ, declaró Araqchi.
Irán y Estados Unidos llevaron a cabo negociaciones en Islamabad el pasado fin de semana para alcanzar un acuerdo que ponga fin definitivamente a la guerra.
La República Islámica ha hecho especial hincapié, entre otras cosas, en la consecución de una solución definitiva a cualquier acto de agresión contra el país, así como en el cese de la escalada israelí contra el Líbano, como dos condiciones previas importantes para la implementación de una tregua.
Sin embargo, las discusiones terminaron sin acuerdo y los funcionarios iraníes identificaron las “exigencias excesivasˮ de Estados Unidos como el principal obstáculo para la consecución de un pacto, afirmando que ahora recae sobre Washington la responsabilidad de impulsar o frustrar el proceso diplomático.
Araqchi también aprovechó la conversación con Albares, agradeciendo la postura “de principios y honorableˮ adoptada por España al condenar la agresión contra Irán.
Conforme al máximo diplomático persa, la nación iraní y la comunidad internacional jamás olvidarán “las valiosas posiciones adoptadas por España en defensa del derecho internacional y los valores humanosˮ.
En este sentido, el canciller persa subrayó la responsabilidad de todos los países de condenar los crímenes cometidos por los agresores contra el pueblo iraní durante el reciente conflicto, y exigir responsabilidades a los perpetradores y llevarlos ante la justicia.
Por su parte, Albares describió el apoyo al derecho internacional, los valores humanos y la oposición a la guerra como principios fundamentales de la política exterior española, subrayando que Madrid había recalcado, desde el inicio de la agresión, la ilegalidad de los ataques militares contra Irán.
Subrayó además la necesidad de que todas las partes cumplan con el alto el fuego y se comprometan a los esfuerzos diplomáticos para restablecer la estabilidad y la seguridad duradera en la región.
Desde el inicio de la guerra que se ha cobrado más de 3000 vidas en Irán y causado una destrucción generalizada en muchas infraestructuras civiles, España ha mantenido una postura firme, declarando el conflicto como “ilegal, injustificado y contrario al derecho internacionalˮ.
A finales de marzo, el gobierno español ordenó el cierre del espacio aéreo del país a los vuelos de Estados Unidos que participen en la agresión contra Irán, luego de que no permitiera el uso de las bases aéreas de Rota, en Cádiz, y Morón de la Frontera, en Sevilla, por parte de aviones estadounidenses, lo que provocó la ira de Washington.
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