En una carta dirigida el lunes al secretario general de la ONU, António Guterres, y al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), el representante permanente de Irán ante las Naciones Unidas, Amir Said Iravani, denunció que Estados Unidos ha estado intentando convertir las protestas pacíficas en Irán en violencia, disturbios y derramamiento de sangre.
De este modo, reaccionó a la admisión del presidente de EE.UU., Donald Trump, de que Washington había enviado “muchas armas” a los alborotadores terroristas en Irán a través de los kurdos.
En la carta, Iravani afirmó que las declaraciones de Trump confirmaban la postura que Irán mantiene desde hace tiempo de que Washington ha estado alimentando la inestabilidad.
“Este tipo de comportamiento está en consonancia con la política de larga data de Estados Unidos de crear, financiar y armar grupos terroristas en Oriente Medio y más allá”, decía la carta, destacando que “constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas y de los principios y normas fundamentales del derecho internacional.”
Iravani afirmó que Estados Unidos es plenamente responsable de todas las pérdidas y el sufrimiento infligidos a la población civil y a la infraestructura civil durante los disturbios de diciembre de 2025 y enero de 2026.
“Estados Unidos, mediante su intervención en los asuntos internos de Irán, el armamento de elementos y grupos terroristas y la difusión de cifras falsas de víctimas, llevó a cabo una política maliciosa contra Irán”, escribió.
Iravani subrayó que armar y apoyar a grupos armados en el territorio de otro Estado conlleva responsabilidad internacional.
“El Consejo de Seguridad debe condenar enérgicamente estas peligrosas declaraciones” y “garantizar que estas violaciones no queden impunes y declarar claramente que cualquier conducta que constituya apoyo estatal al terrorismo no será tolerada bajo ninguna circunstancia”, reclamó.
La admisión de Trump se produce apenas unos meses después de que una ola de ataques terroristas coordinados azotara Irán los días 8 y 9 de enero, causando la muerte de miles de civiles y miembros de las fuerzas de seguridad.
Durante esos dos días, manifestantes armados y terroristas atacaron comisarías, edificios gubernamentales e infraestructuras públicas en varias ciudades.
En los días previos a los disturbios de enero, Trump había publicado múltiples amenazas en las redes sociales.
El 2 de enero, escribió que Estados Unidos estaba “listo para la acción” y advirtió que si Irán mataba a manifestantes, Estados Unidos “acudiría en su rescate”.
Además, el exdirector de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA), Mike Pompeo, admitió posteriormente que agentes de la agencia de espionaje israelí (el Mossad) acompañaban a los alborotadores en las calles.
En una entrevista con el Canal 13 israelí, Pompeo también confirmó que Washington desempeñó un papel directo en los disturbios.
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